El exministro de Transportes José Luis Ábalos ha culminado este miércoles su declaración ante el Tribunal Supremo en la causa que se sigue contra él, un proceso que tras 14 sesiones y más de 70 testigos ha quedado ya visto para sentencia. El exdirigente socialista ha negado de forma tajante haber recibido pagos del empresario acusado, Víctor de Aldama. “10.000 euros mensuales a repartir, ¡qué barato que soy!”, ha exclamado en la sala.
En su turno de última palabra, Ábalos ha denunciado que se ha actuado contra él mediante una “causa predeterminada, general”, además de un “proceso inquisitorial”, subrayando la trascendencia personal del juicio: “Ya no tengo más palabras en este proceso y tengo que aprovechar porque me juego la poca vida que me queda, que tampoco es demasiada”.
El exministro ha defendido que se le imputa sin pruebas haber intervenido, junto a su antiguo asesor Koldo García —también procesado—, en el supuesto cobro de 10.000 euros al mes procedentes del presunto conseguidor. Según el relato de la acusación, esas cantidades se habrían abonado de forma periódica a cambio de determinadas gestiones.
“10.000 euros, ¡qué barato que soy! 10.000 euros mensuales a repartir y por cualquier tipo de servicios”, ha reprochado el que fuera titular de Transportes, ironizando sobre las cifras que se le atribuyen y rechazando de nuevo haber percibido ese dinero.
Ábalos ha insistido en que, en su opinión, “no hay ninguna evidencia” de esa supuesta contraprestación económica. Ha cuestionado el testimonio del empresario al señalar: “Aldama dice que ha llegado a dármelo en persona delante de Koldo. ¿Pero quién se puede imaginar eso, que alguien sea capaz de prestarse a eso? Hombre, no solamente que me lo den en mano delante de terceros y hacerme una foto para recordar ese instante, pues también, ¿no?”.