Fiscalía y acusación particular han solicitado penas de 23 y 25 años de cárcel, respectivamente, por un delito de asesinato, para el joven procesado por la muerte de su padre con un hacha en abril de 2023 en el municipio coruñés de Muros. Ambas partes mantienen que actuó siguiendo un "plan premeditado". "Lo ejecutó", ha recalcado el Ministerio Público.
Estas peticiones se han formulado en la última sesión del juicio con Tribunal del Jurado, que deberá decidir ahora si los hechos encajan en el delito de asesinato o si, como plantea la defensa, el acusado es "inimputable", extremo que niegan tanto la Fiscalía como la acusación particular.
El abogado del procesado sostiene que sus capacidades cognitivas y volitivas estaban alteradas y que, en caso de condena, los hechos tendrían que calificarse como homicidio, con una pena que, a su juicio, no debería superar los diez años de prisión.
Frente a esta tesis, los peritos del Instituto de Medicina Legal de Galicia (Imelga) que evaluaron al acusado descartaron en el juicio que presente deterioro cognitivo o sintomatología psicótica. "No tiene ninguna patología que modifique su juicio de la realidad ni brotes psicóticos", señaló el médico forense que lo examinó cuatro meses después del suceso.
No obstante, detalló que el joven presenta un "pensamiento obsesivo, la clásica hipocondría, que tiene repercusión en su vida y le hace actuar de una determinada manera a causa del sufrimiento que padece". "Este trastorno de ansiedad deriva en agotamiento psíquico y sensación de incomprensión", añadió el especialista.
En la misma línea, indicó que el acusado "está sometido a una idea reiterada de que tiene un grave problema de salud, algo que puede hacerle cometer un acto como el que supuestamente hizo". Las psicólogas del Imelga subrayaron que "es consciente de lo que hace y sabe cuándo está haciendo algo bien o algo mal".
"Sabía lo que hacía y por qué lo hacía", afirmó también una de las psiquiatras que lo atendió en Urgencias del complejo hospitalario univeristario de Santiago (Chus) el mismo día de los hechos, junto a otro facultativo. Según su testimonio, "no había una preocupación con los hechos sucedidos", en sintonía con lo defendido por las acusaciones.
En sus conclusiones, el Ministerio Público ha incidido en que el acusado "tenía intención de acabar con su vida y no hubo opción de defenderse" y ha calificado lo ocurrido como "una ejecución", postura que comparte la acusación particular.
La versión del acusado: dice que estaba "colocado"
En su declaración ante el jurado, el joven aseguró que "estaba colocadísimo" por la medicación que tomaba, que, según explicó, le habían recetado por "ansiedad y brotes". Relató además que antes del ataque hubo una discusión con su padre por un teléfono móvil que él reclamaba y que su progenitor se negó a entregarle.
El procesado afirmó que fue su padre quien primero le lanzó un cuchillo, causándole un corte en la cara. "No me puse agresivo, pero le grité", relató sobre ese enfrentamiento, en el que, de acuerdo con su versión, se produjo el lanzamiento del arma blanca. Dijo no recordar con claridad cómo se desarrollaron los hechos porque "estaba colocadísimo", aunque negó haber consumido drogas, como admitió que hacía cuando tenía 16 años. También manifestó estar "arrepentido".
Relato de los hechos según la Fiscalía
En su escrito de acusación, el Ministerio Público sitúa los hechos en una hora no concretada de la noche del 21 al 22 de abril de 2023, en torno a las 22,00 horas, cuando el acusado se hallaba con su padre en la zona de Esteiro.
"En un momento dado, estando padre e hijo en la cocina de la vivienda, el acusado, con ánimo de atentar contra la vida de su padre, valiéndose de un hacha, le atacó, propinándole fuertes y repetidos golpes en la cabeza que le causaron la muerte en el acto por destrucción de centros vitales".
El escenario del crimen era la vivienda en la que ambos convivían y en la que realizaban actividades cotidianas, como las comidas diarias. El padre, sin embargo, dormía en ocasiones en otro piso situado en plantas superiores del mismo edificio.
Fiscalía y acusación particular sostienen que el joven agredió a su progenitor "de forma súbita e inesperada, cuando este se encontraba confiadamente en la cocina del domicilio familiar, a solas con su propio hijo y sin posibilidad de auxilio por parte de terceras personas". La víctima falleció a consecuencia de una lesión craneal.