La esposa de Bárcenas relata que se sintió vigilada y atribuyó el control a la prensa: “Vivía aterrorizada”

Rosalía Iglesias detalla ante la Audiencia Nacional cómo vivió aterrorizada, vigilada y devastada durante la prisión provisional de Luis Bárcenas.

2 minutos

La mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, Rosalia Iglesias Villar (d), a su llegada a la Audiencia Nacional, a 20 de abril de 2026, en San Fernando, Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

La mujer del extesorero del PP Luis Bárcenas, Rosalia Iglesias Villar (d), a su llegada a la Audiencia Nacional, a 20 de abril de 2026, en San Fernando, Madrid (España). Alberto Ortega - Europa Press

Comenta

Publicado

2 minutos

Más leídas

Rosalía Iglesias, esposa del extesorero del PP Luis Bárcenas, ha testificado este lunes ante el tribunal de la Audiencia Nacional que enjuicia la 'Operación Kitchen' que durante los meses de 2013 en los que su marido estuvo en prisión provisional tuvo la sensación de estar siendo vigilada, aunque siempre pensó que se trataba de la presión de los medios de comunicación y no de un posible dispositivo policial. “Vivía aterrorizada”, ha resumido al describir cómo se encontraba entonces.

En su declaración como testigo en el procedimiento por el supuesto operativo parapolicial destinado a sustraer documentación comprometedora a Bárcenas, Iglesias ha recalcado que “por supuesto” percibía que la observaban, especialmente cuando acudía al despacho del que fuera abogado de su marido, Javier Gómez de Liaño.

La semana anterior, el responsable de la brigada de Técnicas Operativas de la Unidad Central de Apoyo Operativo (UCAO) de la Policía Nacional en 2013, Mariano Hervás, reconoció que se realizaron seguimientos a Rosalía Iglesias por orden de su superior jerárquico, Enrique García Castaño, y de la Dirección Adjunta Operativa (DAO).

La mujer del extesorero del PP, que ejerce la acusación particular en la causa, ha señalado que “tenía toda la confianza depositada” en el chófer de Bárcenas, al que la Fiscalía sitúa como confidente de la presunta trama.

“Su actitud era, digamos, de protección, y me parecía muy bien que fuera así, porque estaba absolutamente devastada. Estaba viviendo una situación tremenda, estaba desorientada. Él era consciente de eso. Tenía un trato correctísimo, estaba pendiente”, ha afirmado.

TENÍA ACCESO A LAS LLAVES DEL ESTUDIO

Iglesias ha explicado que esa “confianza” era tal que el conductor disponía de las llaves y del código de la alarma del estudio situado en el centro de Madrid que compartía con Bárcenas, según ha indicado.

Ese inmueble es el lugar donde, de acuerdo con el propio Bárcenas, habría guardado la documentación que sacó de su despacho en la sede del PP y el 'pendrive' con grabaciones de conversaciones con el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy y el exdirigente 'popular' Javier Arenas, material que, según ha reiterado esta mañana el extesorero en su declaración como testigo, habría desaparecido.

De acuerdo con el relato de Iglesias, llegó un momento en el que el chófer de Bárcenas empezó a mostrar “un comportamiento totalmente distinto”: lo veía “muy nervioso”, conducía “de manera mucho más brusca” y adoptaba actitudes que no encajaban con su carácter anterior, como no esperarla a la salida de la prisión de Soto del Real (Madrid) cuando acudía a visitar a su marido.

“Le dije que me sentía incomodísima, que no me encontraba a gusto, que le veía un carácter más complicado. No tenía situaciones de discusión o de violencia, pero tenía una actitud incluso desafiante. Si me entretenía en una reunión me decía: “Pues su marido, esto lo hubiera despachado en 15 minutos””, ha relatado la testigo.

Rosalía Iglesias ha calificado los 19 meses que Bárcenas permaneció en prisión preventiva como “un infierno” debido al trato que, según ha dicho, recibió allí. “Saliendo de un vis a vis familiar al que había ido sola, cuando estaba saliendo, un funcionario se me acercó y me dijo: 'Rosalía, estoy esperando verte aquí dentro'”, ha señalado.

“Ha sido absolutamente devastador, terrible, y más ese período que mi marido entró en la cárcel, porque yo me apoyaba al cien por cien en él. Pero no por una cuestión de debilidad, por una cuestión de que nosotros llevábamos 38 años casados y, bueno, pues siempre hemos funcionado de una manera muy buena, con muy buena relación y apoyándonos, uno siendo más fuerte en lo que se le da bien y el otro también”, ha recordado.