El Gobierno Vasco estudia cómo “incorporar la memoria” de la campaña de ETA contra la central nuclear de Lemoiz/Lemóniz (Vizcaya) en la futura planta de acuicultura que se habilitará en los terrenos donde se levantó la instalación, que nunca llegó a operar.
La consejera de Alimentación, Desarrollo Rural, Agricultura y Pesca, Amaia Barredo, ha detallado en el pleno de control del Parlamento Vasco, en respuesta a una interpelación de Vox, que el Ejecutivo autonómico colabora con el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora para definir cómo integrar el recuerdo de lo sucedido en torno a Lemoiz en las nuevas instalaciones de acuicultura.
Entre 1977 y 1982, ETA desarrolló una intensa campaña de sabotajes, secuestros y asesinatos contra la central de Lemoiz (Vizcaya), que dejó tres trabajadores muertos por explosiones y dos ingenieros jefe asesinados. La combinación de la violencia terrorista y la contestación social contra la planta fue clave para la paralización definitiva del proyecto nuclear.
La parlamentaria de Vox, Amaia Martínez, ha señalado que Lemoiz “representa lo peor del terrorismo etarra” y ha insistido en que cualquier iniciativa que se desarrolle en este emplazamiento debe preservar la memoria de lo ocurrido.
Barredo ha reiterado que el Gobierno Vasco analiza de qué modo la memoria vinculada a este proyecto nuclear se incorporará a la planta de acuicultura que se va a implantar en dichos terrenos, en estrecha coordinación con Gogora y “escuchando a las instituciones, al entorno, a las víctimas, a quienes tienen responsabilidades en las políticas públicas de memoria”.
Un lugar con fuerte carga simbólica
La consejera ha subrayado el “valor simbólico” de Lemoiz, al destacar que “Lemoiz tiene un valor simbólico, un valor muy importante en la historia de Euskadi; y su recuperación no puede afrontarse únicamente como la recuperación de una infraestructura o de un espacio en desuso, sino que debe tener en cuenta lo que este lugar representa en nuestra memoria colectiva”.
En esta línea, ha recalcado que “no se trata únicamente de decidir un uso concreto”, sino de “pensar bien cómo debe incorporarse la memoria a un espacio que tiene una carga histórica y simbólica tan profunda”.