La consejera vasca de Justicia y Derechos Humanos, María Jesús San José, ha subrayado, al referirse a los atentados “crueles” de los GAL (Grupos Antiterroristas de Liberación) y en particular al ataque contra el Hôtel Monbar de Bayona (Francia), en el que murieron cuatro personas y otra resultó herida, que “ninguna violencia podrá jamás justificar el uso de otra en sentido contrario”, insistiendo también en que “nada puede justificar, minimizar o relativizar la violación de los derechos humanos”.
El Departamento de Justicia y Derechos Humanos, junto con el Instituto de la Memoria, la Convivencia y los Derechos Humanos-Gogora, ha abierto este lunes en el edificio de La Bolsa de Bilbao una muestra dedicada al atentado del Hôtel Monbar, perpetrado el 25 de septiembre de 1985 en Bayona.
La exposición reúne más de una decena de paneles explicativos en euskera y castellano, además de un vídeo de nueve minutos con testimonios de allegados de las víctimas. El recorrido repasa qué fueron los GAL, su trayectoria, el contexto en el que actuaron, el listado de sus víctimas mortales y, de forma central, el tiroteo del Hôtel Monbar, definido en la propia muestra como “el mayor atentado jamás cometido por los GAL”, en el que fueron asesinados Agustín Irazustabarrena, Sabin Etxaide, Ignacio Asteazunzarra y José María Etxaniz.
Tras su estreno en San Sebastián, esta es la segunda ciudad que acoge la exposición. Permanecerá 15 días en Bilbao antes de trasladarse a otro municipio aún por determinar, aunque el departamento ha reconocido el “interés” de varias localidades vascas, entre ellas Bergara y Zestoa, por recibirla.
Durante el acto de apertura, San José ha aludido al “cruel” atentado del Hotel Monbar como uno de “tantos otros que jamás tuvo que haber ocurrido”.
Según ha detallado, la muestra persigue tres metas principales. La primera, “reconocer a sus víctimas”, porque, aunque “el Gobierno vasco lo hiciera en su día”, considera “necesario que seamos capaces de trasladar a la sociedad lo cruel e injusto de aquellos asesinatos, reconocer que nadie tuvo ni tiene derecho a decidir unilateralmente sobre la vida de los demás”.
En segundo término, pretende “paliar el dolor de tantas víctimas”, después de 40 años que “solo han servido para ahondar” en ese sufrimiento acumulado. Y, en tercer lugar, busca impulsar “una reflexión sobre los límites del Estado de Derecho”.
La consejera ha explicado que la iniciativa “quiere ser una denuncia y firme condena de quienes, teniendo el mandato ciudadano de proteger y defender los valores democráticos, decidieron actuar fuera de la ley usando los mecanismos del Estado para financiar y mantener una organización terrorista que tanto daño causó a nuestra sociedad”.
En sus palabras, “ninguna violencia podrá jamás justificar el uso de otra en sentido contrario, y nada puede justificar, minimizar o relativizar la violación de los derechos humanos”.
San José ha concluido reafirmando la implicación del Gobierno vasco y, en particular, de su departamento y de Gogora, con el “camino” que “ponga a todas las víctimas en el centro de la política, escuchándolas, recogiendo su testimonio para que forme parte del patrimonio histórico inmaterial vasco” y “construyendo los pilares de una convivencia sólida y comprometida con la defensa de los Derechos Humanos”.
Presencia de víctimas y familiares en el homenaje
En la ceremonia han participado, además de la consejera, distintos representantes institucionales del Ayuntamiento de Bilbao, como las concejalas Amaia Arregi, María del Río, Esteban Goti y Ana Viñals, así como víctimas de los GAL y familiares. En nombre de estos últimos ha intervenido su portavoz, Ixone Fernández, quien ha señalado que la exposición “no se limita” a relatar los hechos del Hôtel Monbar, sino que “también refleja las consecuencias humanas que, bajo las siglas GAL, tuvo el terrorismo de estado, el escaso recorrido que tuvieron las investigaciones judiciales, y la avergonzante impunidad que aún perdura”.
Las familias, a través de Fernández, han destacado el “momento actual”, que perciben como “una etapa importante de reconstrucción de esa confianza”. “En este sentido, consideramos un paso adelante que hoy tengamos la ocasión de converger ante unos gravísimos hechos de nuestro pasado que sin duda erosionaron al propio sistema democrático y a su credibilidad, porque no hay razón de Estado que permite transgredir la legalidad para vulnerar los derechos humanos”, han asegurado.
Asimismo, han querido remarcar dos mensajes. Por un lado, que “para avanzar, es imprescindible apartar la cuestión de las víctimas de la batalla partidista”, puesto que los Derechos Humanos “pertenecen a la esfera prepolítica”. “Nos congratula el tono y el respeto que viene dándose hacia esta cuestión desde el otoño pasado, es un avance y también un síntoma. Blindémoslo”, han reclamado.
Por otro lado, han incidido en un aspecto “esencial”: “la necesidad de que el reconocimiento oficial que muchas víctimas reciben en espacios de carácter privado y personal encuentre también su correspondiente proyección política”, al entender que “el público y el privado, no constituyen realidades separadas, sino que forman parte de un mismo proceso indisociable, un proceso que debe aspirar no sólo a preservar la memoria y a defender los derechos humanos, sino que también a reparar, a mitigar el sufrimiento y a erigirse en un instrumento de sanación para quienes han padecido vulneraciones tan graves”.
Los GAL y el atentado del Hôtel Monbar
En uno de sus apartados, la muestra recoge la definición de Gogora de los GAL como una organización terrorista activa entre 1983 y 1987, a la que se atribuyen 27 asesinatos y al menos 24 personas heridas.
El recorrido recuerda, además, que “entre los años 1979 y 1982 se registraron al menos 279 víctimas mortales a consecuencia de la violencia política: 213 atribuibles a ETA (m); 13 a ETA (pm); 15 a los Comandos Autónomos Anticapitalistas; 30 al terrorismo de extrema derecha 30; y ocho víctimas mortales de la violencia policial ilícita reconocidas por el Gobierno Vasco.
Sobre lo ocurrido el miércoles 25 de septiembre de 1985, detallado en un amplio bloque, se explica que “sobre las 21.15 horas, un coche con cuatro terroristas de los GAL paró frente al número 24 de la Rue Pannecau de Bayona, en su casco histórico, más conocido como Baiona Ttipia. Dos pistoleros se apearon del coche, acercándose a la entrada del Hotel Monbar, situado en ese lugar y dispararon. Como resultado de aquella actuación fallecieron cuatro personas y una quinta resultará herida”.
La exposición dedica también un espacio específico a las cuatro víctimas del tiroteo y a las demás personas asesinadas atribuidas a los GAL, otro panel a “investigaciones, condenas e impunidad”, y concluye con una reflexión general.
En esa parte final se señala que “es preciso dejar claro que este tipo de violencia, ejercida desde el poder y con impunidad, mina la legitimidad democrática y convierte al Estado en un reflejo de aquello que debería combatir. Sustituir la justicia por la venganza es romper el pacto democrático. Una sociedad democrática que sana debe reconocer a todas sus víctimas, sin distinción, situando la verdad, la justicia y la reparación en el centro de sus políticas”, indica.
Del mismo modo, se apunta que “toda sociedad que aspire a ser justa y digna debe saber enfrentarse a su pasado, por mucho que al mirar al mismo encuentre periodos dolorosos. Ha de ser capaz de evitar la tentación de pretender arrinconar esos episodios sucios de su historia, de querer olvidarlos”. “Solo así se puede construir una memoria que sirva, de verdad, para construir una ciudadanía firmemente comprometida con los Derechos Humanos y la convivencia”, concluye.