La denuncia del gigante Iberdrola contra el gigante Repsol por competencia desleal y publicidad engañosa ha animado el debate sobre el ecopostureo, la ecoimpostura y el lavado de imagen verde en España. No es una sorpresa. Se han dado algunos pasos contra los abusos del greenwashing, pero hay tarea pendiente.
Hace año y medio, con una unanimidad poco habitual, el Congreso aprobó una normativa —Ley de Creación y Crecimiento de Empresas— con una disposición adicional para reconocer una nueva figura empresarial, las sociedades de beneficio e interés común (SBIC). Una forma de separar grano empresarial y paja publicitaria.
Las SBIC son, sobre el papel, empresas que persiguen algo más que ganar dinero y se comprometen voluntariamente a incorporar a sus estatutos cuestiones sociales y medioambientales con mayores niveles de transparencia y rendición de cuentas. Una vacuna contra el ecopostureo.
Control de creación de empresas
El Movimiento B Corp que reunió en su día 30.000 firmas para impulsar la ley ha presentado un informe con propuestas y conclusiones en el Congreso este mes de marzo. En el encuentro participaron, entre otros, los portavoces de Asuntos Económicos de los principales grupos parlamentarios del Congreso: Pedro Casares (PSOE), Celso Delgado (PP) Y Carlos Martín (Sumar).
