La activista de la Global Sumud Flotilla (GSF) Marta Mallach ha denunciado que, durante su detención, les lanzaban la comida al suelo mientras permanecían encañonados con armas en los barcos-prisión donde fueron retenidos por militares israelíes tras ser interceptados en alta mar.
Esta mujer, vecina de Ibiza, ha explicado públicamente su vivencia durante el operativo de las Fuerzas de Defensa de Israel (IDF) en una rueda de prensa convocada por la plataforma Ibiza con Palestina.
Mallach ha reclamado una reacción “contundente” por parte de la Unión Europea y de los Ejecutivos de los estados miembros “que permanecen impasibles ante la vulneración de los derechos más básicos de sus ciudadanos”.
Según ha relatado, las personas activistas que viajaban en el barco Amazon fueron detenidas, de forma que considera ilegal, a unas 300 millas náuticas de la franja de Gaza, en pleno día, en aguas internacionales próximas a Turquía y Chipre, y posteriormente trasladadas a otra nave utilizada como prisión, donde habrían sufrido torturas y malos tratos junto a unas 200 personas más.
Tras dos jornadas de retención en el mar, fueron finalmente llevadas a la cárcel de Ktziot, donde, según su testimonio, siguieron padeciendo agresiones y abusos por parte de funcionarios y diferentes cuerpos de seguridad, hasta que, hace una semana, fueron deportadas a Turquía.
La activista, junto con otros miembros y la propia organización de la Flotilla Summud, ha hecho pública su denuncia sobre un incremento notable de la violencia empleada en comparación con misiones anteriores, en las que también había participado.
“No pararon de torturarnos. En los barcos-prisión, la comida, pan y agua, nos la tiraban desde arriba desde donde nos vigilaban apuntándonos con sus armas”, ha manifestado.
Ha añadido, además, que “todos y cada uno de estos actos suponen una violación del derecho marítimo internacional, un peligro para la navegación -actualmente se encuentran alrededor de 80 embarcaciones a la deriva en el mar mediterráneo-, además de un grave atentado contra el medio ambiente”.
A juicio de Mallach, estos episodios “no solo suponen una total vulneración de los derechos humanos que sitúan al régimen de Israel lejos de los valores que representan un estado democrático y constitucional, sino que la naturalidad con la que infligían estas prácticas evidencia la sistemática práctica de la tortura y el trato humillante y vejatorio en sus cárceles”.
“Si Israel ha sometido a este trato inhumano a un grupo de civiles occidentales bajo la mirada de todo el planeta, qué no hará a los y las palestinas a puerta cerrada”, ha advertido.
Para la activista, el mantenimiento de un trato preferente hacia Israel en el seno de la Unión Europea y la falta de aplicación por parte de ésta y de sus estados miembros de “todas las herramientas a su alcance” para sancionar y aislar al país, los convierte en “cómplices de todas las atrocidades que está cometiendo Israel”.
Desde su movimiento reclaman la apertura de una investigación exhaustiva sobre el asalto a la GSF y sobre los supuestos malos tratos y torturas infligidos a sus participantes, así como la imposición de un embargo total de armas a Israel.
Igualmente, exigen la cancelación del acuerdo económico preferencial del que disfruta en la UE y la prohibición de entrada y salida de sus barcos en puertos y aguas territoriales tanto españolas como europeas.