El Parlamento de Taiwán ha dado este viernes su visto bueno a una ampliación presupuestaria de 8.810 millones de nuevos dólares taiwaneses, equivalentes a unos 240 millones de euros, para el ejercicio de 2026, fondos que se destinarán a la adquisición de armamento de fabricación estadounidense pese a las duras críticas y advertencias lanzadas por China.
Según recoge el diario “Taipei Times”, el plan contempla la compra de sistemas de lanzamiento múltiple de cohetes HIMARS, misiles antitanque “Javelin” y misiles “TOM 2B”, junto a otros equipos militares.
Con este tipo de partidas, el Ejecutivo taiwanés pretende escalonar la financiación de las compras de armas después de que el pasado mes de marzo los legisladores aprobasen “in extremis” la moción que faculta al Gobierno a adquirir cuatro lotes de armamento por unos 9.000 millones de euros, cumpliendo así uno de los principales objetivos del presidente de la isla, Lai Ching Te, pese a las reservas iniciales del opositor Kuomintang, que ostenta la mayoría parlamentaria.
Finalmente, los plazos forzaron a sacar adelante la moción en su redacción original y no las alternativas más económicas defendidas tanto por el Kuomintang como por el también opositor Partido Popular de Taiwán, ya que el tiempo para aprobar las cuatro partidas de armamento estaba a punto de agotarse.
Estados Unidos había autorizado previamente una venta histórica de armas a Taiwán valorada en 11.000 millones de dólares (9.400 millones de euros) a finales de 2025, mientras que otro paquete de 14.000 millones de dólares quedó bloqueado en el despacho presidencial en pleno aumento de la tensión entre China y la isla.
Los lazos entre China y Taiwán se quebraron en 1949, cuando las fuerzas del partido nacionalista Kuomintang fueron derrotadas en la guerra civil por el Partido Comunista y se refugiaron en el archipiélago. Los contactos se retomaron únicamente a nivel empresarial e informal a partir de la década de 1980.