La industria española de alimentación y bebidas refuerza su papel como motor de la economía tras cerrar 2026 con un incremento del 1,7% en la producción real, hasta los 137.188 millones de euros. Este avance se apoya en la paulatina recuperación del consumo en los hogares y en el repunte de las exportaciones, en un escenario internacional dominado por la incertidumbre y la volatilidad, según el Informe Económico de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB).
“Seguimos siendo un sector estratégico y vital en la economía española, ya que nos situamos como el primer sector industrial del país en un contexto de complejidad y volatilidad”, ha subrayado el director general de FIAB, Mauricio García de Quevedo, durante la presentación del estudio.
El documento confirma a la industria de alimentación y bebidas como un pilar estable para la economía nacional. El Valor Añadido Bruto (VAB) asciende a 38.349 millones de euros, un 4,4% más, de manera que el peso del sector ya supone el 2,5% del conjunto de la economía y el 21,4% de toda la industria manufacturera.
FIAB recalca que estas cifras ponen de manifiesto la capacidad del sector para generar riqueza y estabilidad, aunque alerta de que en 2026 la tendencia podría cambiar. Señala como riesgos principales el conflicto en Oriente Medio y su impacto en los costes energéticos, así como la dependencia y vulnerabilidad de las cadenas de suministro, especialmente en las actividades más intensivas en energía, como la alimentaria.
“Dada la situación actual, el desafío para los próximos meses será la consolidación de estos niveles de actividad, así como defender la competitividad de los productos españoles, tanto en el mercado nacional como en el exterior”, ha apuntado el director general de FIAB.
Aunque la demanda interna muestra signos de mejora, la inestabilidad global continúa afectando al consumo de los hogares. El gasto en alimentación y bebidas se elevó un 2,9%, hasta 86.253 millones de euros, mientras que el volumen apenas creció un 0,7%, con un desembolso medio por persona de 1.840 euros.
En paralelo, las ventas al exterior marcaron un nuevo máximo en 2025, con exportaciones por valor de 52.564 millones de euros, casi un 3% más, y un aumento del 4,8% en volumen. De este modo, el sector logra romper la dinámica de los últimos años, muy condicionada por las fuertes tensiones inflacionistas.
Estados Unidos continúa siendo el principal mercado extracomunitario, aunque desciende al quinto puesto en el cómputo global, tras un desplome del 9,6% de las exportaciones, hasta 3.041 millones de euros. FIAB atribuye este retroceso a la ofensiva arancelaria de la Administración de Donald Trump, a la inseguridad regulatoria y a la evolución del tipo de cambio.
“En Estados Unidos se ha producido una caída importante de casi el 10%, debido a los aranceles y a la inseguridad jurídica que afecta a las empresas”, ha explicado García de Quevedo, que ha reiterado que este mercado es “irrenunciable” para la industria española.
Empleo en máximos, pero con más absentismo y cierre de empresas
La industria alimentaria se afianza como uno de los grandes generadores de empleo, al alcanzar un récord de 487.300 afiliados, lo que implica la incorporación de unos 12.700 trabajadores respecto al cierre de 2024.
Este avance del 2,7% mantiene la senda de creación de empleo de la última década, con un ritmo superior al del conjunto de la industria y de la manufacturera (1,6% y 1,5%, respectivamente). El sector ya representa el 2,4% del empleo total en España y registra progresos destacados en la incorporación de mujeres, que alcanzan una presencia del 39,9%, frente al 37% del ejercicio anterior.
En paralelo, FIAB expresa su inquietud por el aumento del absentismo laboral, que califica como un “problema trasversal” por su impacto directo en la productividad, la organización interna y la capacidad operativa de las compañías. La federación reclama abordar este fenómeno desde una óptica estructural para proteger la sostenibilidad y la competitividad del tejido industrial.
El informe también constata que el número de empresas de alimentación y bebidas continúa reduciéndose en 2025, hasta las 27.312, tras el cierre de 589 sociedades, en su mayoría microempresas de entre uno y nueve empleados. Esta evolución evidencia las dificultades de las estructuras más pequeñas para adaptarse a un entorno productivo cada vez más exigente.
“Necesitamos tener compañías más grandes, que sean más competitivas y grandes para poder pasar por todos los altibajos tan complejos con más garantía de éxito, porque no hay ninguna empresa entre las grandes europeas y ése es un desafío que tiene el sector”, ha indicado García de Quevedo.
El Gobierno reivindica el papel estratégico de la industria alimentaria
La secretaria general de Recursos Agrarios y Seguridad Alimentaria, Ana Rodríguez Castaño, ha puesto en valor la fortaleza de la industria alimentaria española, consolidada como primer sector industrial del país pese a la inestabilidad geopolítica y las tensiones en las cadenas de suministro. “Es un motor económico para la sociedad y a pesar del conflicto geopolítico actual, la industria alimentaria demuestra que aguanta y lo hacen mejor”, ha subrayado, destacando la resiliencia del sector.
Rodríguez ha recalcado que el Ejecutivo considera la industria agroalimentaria un “sector estratégico y punta de lanza” para la economía nacional. “Tenemos como objetivo ponerlo en valor en su conjunto y mostrar la potencia que somos”, ha subrayado.
Asimismo, ha señalado como palancas clave para el futuro del sector la Estrategia Nacional de Alimentación (ENA), el Plan Nacional de la Gastronomía y la modernización derivada del Perte Agroalimentario, que moviliza más de 1.600 millones de euros con el fin de impulsar la sostenibilidad y la competitividad.