La Comisión Europea ha puesto en marcha este martes un proceso de revisión de las directivas europeas sobre aves y hábitats con la intención de localizar posibles obstáculos administrativos y hacer más sencilla su aplicación, en el marco de la estrategia comunitaria para reducir las cargas regulatorias en diversos sectores económicos.
La iniciativa afecta a dos de las normas ambientales más relevantes de la Unión Europea, que establecen el marco para la protección de especies y espacios naturales en todo el territorio comunitario y constituyen el soporte jurídico de la red de áreas protegidas “Natura 2000”.
Bruselas ha abierto una consulta pública destinada a analizar si ambas directivas cumplen de forma adecuada sus metas de conservación y a identificar procedimientos que puedan simplificarse sin disminuir el nivel de protección ambiental fijado en la legislación europea.
Esta revisión forma parte de la agenda de competitividad que impulsa la Comisión, que en los últimos meses ha iniciado evaluaciones similares en otros campos con el propósito de recortar costes y cargas administrativas tanto para las administraciones públicas como para los sectores afectados.
El Ejecutivo comunitario ha indicado que el examen incluirá también el estudio del impacto económico de estas normas y de su aplicación concreta en los Estados miembro, así como las posibles dificultades ligadas a autorizaciones, exigencias ambientales o a la gestión de los espacios protegidos.
En el contexto de este proceso, la Comisión difundió ya en marzo nuevas orientaciones sobre la aplicación de “Natura 2000” y su vínculo con el cambio climático, tras haber presentado en octubre pasado directrices específicas sobre actividades pesqueras en zonas protegidas.
La consulta pública estará disponible hasta el próximo 4 de agosto y las aportaciones recabadas servirán de base para la evaluación de ambas directivas, que Bruselas llevará a cabo en colaboración con los gobiernos nacionales y el resto de actores implicados.