La Consejería de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Alimentación ha tramitado este año 75 peticiones para acceder a las ayudas destinadas a la primera instalación o a nuevos agricultores. De ese total, 48 proceden de jóvenes de entre 18 y 40 años (el 64%) y las 27 restantes corresponden a solicitantes de entre 40 y 56 años que se incorporan por primera vez a la actividad agraria.
Para la consejera del área, María Jesús Susinos, estas cifras ponen de manifiesto “la revitalización del sector agrario en Cantabria con la incorporación de nuevas generaciones y la renovación de los modelos productivos”, tal y como ha señalado este miércoles durante el acto de entrega de los diplomas de los Cursos de Incorporación a la Actividad Agraria 2026, celebrado en la sede del Centro de Investigación y Formación Agraria (CIFA).
En esta edición, 25 alumnos han completado un programa formativo de 150 horas repartidas en tres especialidades: gestión de explotaciones hortofrutícolas, vacuno de leche y vacuno de carne.
Durante su intervención, Susinos ha valorado que cada ejercicio “más jóvenes decidan formarse para incorporarse al sector agrario que es estratégico para el futuro de Cantabria”. Igualmente, ha reiterado el respaldo del Gobierno autonómico al campo, que se concreta en partidas para modernizar las explotaciones y en el impulso de medidas que garanticen la sostenibilidad económica y ambiental del medio rural.
Según ha indicado, esta apuesta se refleja en la convocatoria de ayudas para la incorporación de jóvenes y nuevos agricultores, dotada con un presupuesto de 3,72 millones de euros con el objetivo de facilitar el inicio de la actividad agraria.
En 2026, el volumen de solicitudes para estas ayudas de incorporación ha sido “excepcionalmente altas”, hasta el punto de que hay que retroceder a 2016 para encontrar un nivel similar al registrado en este ejercicio, algo que, en palabras de la consejera, “demuestra el creciente interés de las nuevas generaciones” por este ámbito profesional.
En relación con la entrega de diplomas, ha destacado que el acto “no solo celebra el esfuerzo de los 25 alumnos que han finalizado su formación”, sino que también evidencia “un importante aumento en la solicitud de ayudas para la incorporación al sector agrario”.
En este contexto, ha remarcado que el sector agrario constituye un motor económico “vital” para Cantabria y, al mismo tiempo, un pilar “esencial” para la preservación del territorio, la lucha contra el despoblamiento y la defensa de la soberanía alimentaria.
“El trabajo que realizan los agricultores y ganaderos en Cantabria es clave para mantener vivos nuestros pueblos, para conservar nuestra biodiversidad y para garantizar que los alimentos que consumimos sean producidos de manera sostenible y responsable”, ha recalcado Susinos.
La consejera ha incidido también en la necesidad de que los jóvenes no solo mantengan la tradición agraria, sino que impulsen la innovación y la modernización del sector, adaptándose a las demandas del mercado y a las condiciones del entorno.
Por ello, ha subrayado que la entrega de estos diplomas, que certifican la capacitación profesional de 25 nuevos agricultores y ganaderos, “no solo es un reconocimiento a su esfuerzo y dedicación, sino también una puerta abierta al futuro”, ya que los titulados del CIFA se sitúan ahora en una posición “clave” para optar a las ayudas de incorporación y contribuir al desarrollo y consolidación del sector agrario en la comunidad.