La guerra en Ucrania ha reconfigurado la geopolítica europea y, después de casi dos años de devastación, se encuentra en un momento de inflexión. En una inesperada declaración, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski ha sugerido un alto el fuego condicionado: que el territorio controlado actualmente por Kiev sea protegido bajo el paraguas de la OTAN, dejando la recuperación de las regiones ocupadas para una fase posterior basada en la diplomacia. Sin embargo, este movimiento no parece espontáneo, sino más bien una respuesta calculada a un cambio en el escenario político internacional.
La reciente victoria electoral de Donald Trump en Estados Unidos añade presión a Ucrania. Fuentes cercanas sugieren que Zelenski podría estar respondiendo a exigencias de la futura administración estadounidense. Trump, conocido por su enfoque transaccional en política exterior, podría haber advertido a Kiev que el apoyo incondicional de Washington no será eterno, ni en los términos que ha venido planteándose.
