El 8 de marzo de 2022, el Pleno del Congreso aprobó por unanimidad la Ley de ayuda a las personas con ELA y a sus familias, presentada ante la Cámara por Ciudadanos. Esta votación manifestaba que todos los partidos políticos estábamos de acuerdo en que esta norma tenía que ser tramitada. Comenzaba así el camino parlamentario para garantizar por Ley, y a la mayor brevedad posible, el derecho a una vida digna de las personas que sufren esta terrible enfermedad.
Pero a día de hoy, más de un año después, la proposición permanece bloqueada porque el PSOE pide continuamente la ampliación del plazo de enmiendas para luego no presentar nada. Ya van más de 40 prórrogas sin que los supuestos progresistas aporten mejoras significativas al texto, y resulta del todo incomprensible que jueguen así con un tiempo del que los pacientes de ELA no disponen.
Cabe destacar que desde muy temprano se pasó la etapa de enmiendas a la totalidad, al no presentarse ninguna. Pero desde que pasó al trámite de enmiendas parciales para mejorar el texto, la Mesa del Congreso no ha hecho sino ampliar los plazos de manera continua, lo que supone, con más de 40 prórrogas acumuladas, un cuello de botella que lo único que pretende es paralizar la Ley.
«La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad degenerativa, sin cura y que avanza contra el organismo a marchas forzadas, dejando una esperanza de vida de entre 2 y 5 años a partir del diagnóstico»
Además, la ejecución de esta Ley no supondría ni un millón de euros de nuestro mastodóntico presupuesto anual, en el que se incluyen sumas récord para asesores, ministerios y cargos a dedo. En cuanto a la paralización de la Ley por parte del PSOE en la Mesa del Congreso, baste con decir que el Gobierno de Pedro Sánchez también bate récords de decretos y procedimientos de urgencia… para lo que ellos quieren, porque se ve que esto no es importante para el Ejecutivo.
La Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA) es una enfermedad degenerativa, sin cura y que avanza contra el organismo a marchas forzadas, dejando una esperanza de vida de entre 2 y 5 años a partir del diagnóstico. Con estos datos, no es difícil comprender lo preciados que eran estos casi 13 meses que hemos perdido por el politiqueo del PSOE. Por si el drama fuera poco, los servicios y atenciones que precisan los pacientes de ELA suponen una exigencia económica insoportable para la gran mayoría de familias, obligando a muchísimos enfermos a elegir entre arruinar a sus seres queridos o morir a través de la eutanasia.

