El auge de la tecnología ha revolucionado la forma de comunicarse, incluido el sector juvenil. El entorno digital genera grandes oportunidades para establecer relaciones y conlleva consigo una serie de riesgos.
Desde el grooming, una amenaza insidiosa que se oculta detrás de las pantallas, hasta la omnipresencia de la pornografía y la proliferación de redes sociales que conectan a personas de maneras nunca imaginadas, un nuevo paradigma a la hora de establecer relaciones afectivo-sexuales se consolida de forma vertiginosa.
