En unas horas arranca XV Legislatura de las Cortes Generales y lo hace con una sesión constitutiva llena de incógnitas. ¿La principal? La configuración de la Mesa del Congreso de los Diputados, con tres votaciones en las que los partidos con representación en la Cámara Baja se juegan poder institucional, el control de la institución, visibilidad política y dinero.
A partir de las 10:00 de la mañana de este jueves, 17 de agosto, sus señorías elegirán a los nueve parlamentarios que integrarán la Mesa. El órgano es el rector de la institución, encargado entre otras funciones de fijar el orden de los debates, el calendario de tramitación de las iniciativas o incluso de designar a la comisión sobre la que recae un proyecto o una proposición de ley. Lo ajustado de los apoyos con los que hasta ahora cuenta cada uno de los dos principales partidos y el formato de la elección (voto secreto por papeletas) dibujan varios escenarios posibles para dirimir quién relevará a Meritxell Batet al frente de la institución y quienes se harán con el control de la Mesa.
La elección de la tercera autoridad del Estado, tras el jefe del Estado (el rey) y el presidente del Gobierno, se realiza mediante una votación en la que cada legislador puede escribir el nombre de uno de los 350 diputados que conforman la Cámara. El puesto de presidente de la Mesa y del Congreso es para quien logre mayoría absoluta (176 apoyos) en la primera ronda. Si nadie alcanza esa cifra, el proceso se repite con los dos más votados como únicos candidatos posibles y ahí ya es posible ser elegido por mayoría simple.
Las posiciones de partida
El resultado electoral del pasado 23 de julio dejó una aritmética en la Cámara Baja que complica muchísimo forjar mayorías absolutas en torno al Partido Popular o al PSOE. Así lo constatan las negociaciones para la primera votación que tendrá lugar en la nueva legislatura. A expensas de lo que pueda suceder hasta el último momento, estas son las fuerzas conocidas de socialistas y populares en la pugna por la presidencia de la Mesa:
- PP: 171 votos. Los 137 escaños propios + Vox (33) + UPN (1).
- PSOE: 166 votos. Los 121 escaños propios + Sumar (31) + ERC (7) + EH Bildu (6) + BNG (1)
Aunque el PNV (5 escaños) ha expresado su predisposición a apoyar una eventual investidura de Pedro Sánchez, todavía no ha trascendido cuál será su posición de cara a la Mesa. Por su parte, Junts (7) no decidirá su postura hasta minutos antes del acto de constitución de las Cortes. Tampoco se conoce cómo actuará Coalición Canaria (CC), cuya única diputada podría ser la que determine el color de la presidencia en el supuesto de que los nacionalistas vascos optaran por otorgar sus votos al PSOE (empatarían a 171 con el PP) y Junts decidiera desentenderse de la formación del órgano de gobierno del Congreso.
Así las cosas, si el PP logra atraer a CC, los socialistas necesitarán:
- El voto en blanco o nulo del PNV y que los siete diputados de Junts escriban el nombre de la candidata del PSOE, Francina Armengol.
- Los cinco apoyos del PNV, que al menos dos diputados de Junts de su confianza a Armengol y que los otros cinco voten en blanco o nulo.
¿Y en caso de empate? Si finalmente el PNV coordina sus votos con el PSOE y Junts y CC optan por la abstención, ambos bloques tendrían 171 apoyos. El Reglamento del Congreso solo contempla sucesivas votaciones entre los candidatos con el mismo número de apoyos hasta que en alguna de ellas se rompa el empate.
Incentivos para pactar
- PP. Los populares pueden conseguir en solitario cuatro asientos, pero para optar a la presidencia o al control de la Mesa necesitan la participación de otras formaciones.
- PSOE. Perder la mayoría del órgano rector complicaría aún más si cabe el día a día parlamentario de un eventual nuevo Gobierno de Pedro Sánchez.
- Vox. Sus 33 escaños son insuficientes por sí solos para mantener la representación en la Mesa de la que sí gozaron la pasada legislatura.
- ERC. Los independentistas catalanes no cumplen los criterios fijados en el Reglamento del Congreso para formar grupo parlamentario propio: tener 15 diputados o un mínimo de cinco y haber logrado en las elecciones al menos el 5% de los votos a nivel nacional o el 15% en cada una de la circunscripciones en las que presentó candidatura (no lo alcanzaron en Barcelona ni en Girona). Están en juego las subvenciones parlamentarias, los cupos de iniciativas y la visibilidad y tiempo en los debates.
- Junts. Misma situación que ERC. Una Mesa favorable a una interpretación del Reglamento que pueda facilitarles formar grupo aliviaría las arcas de una formación que ya no está en el Gobierno de la Generalitat de Cataluña, que no tiene grandes alcaldías y que solo mantiene la presidencia de la Diputación de Girona.
- PNV. Los nacionalistas vascos se han quejado en varias ocasiones de cómo ejercieron el PSOE y Unidas Podemos su mayoría en la Mesa durante la pasada legislatura. La cesión de un asiento por parte de PP o PSOE podría convertirle en “árbitro” o bisagra entre bloques. Por el contrario, la entrada en la Mesa mermaría todavía más los efectivos del grupo del PNV para el día a día de la nueva legislatura (los integrantes del órgano suelen involucrarse menos en el trabajo legislativo). En el Senado, donde el PP tendrá mayoría absoluta, los vascos no cumplen los criterios para formar grupo propio.
- Coalición Canaria. Los nacionalistas canarios tienen la presidencia de Canarias con los votos del PP, con los que gobiernan en coalición. Ana Oramas, referente en Madrid de CC hasta la última legislatura, también denunció la forma de proceder de la Mesa durante el anterior mandato, en especial sobre algunos aspectos de técnica legislativa, como la tramitación de enmiendas o los tiempos para las ponencias.
¿Una presidencia nacionalista?
La hipótesis de que la presidencia del Congreso no fuera para el PSOE o el PP es algo que se lanzó desde el entorno de Podemos a los pocos días del 23-J. Desde el PSOE ya han dejado claro que no se plantean un nombre que no sea el de su candidata, la expresidenta de las Islas Baleares, Francina Armengol. El debate surgió de nuevo este fin de semana, tras la propuesta del presidente de Coalición Canaria, Fernando Clavijo, de que el puesto fuera para alguien del PNV.
Los nacionalistas vascos guardan silencio también a este respecto, pero ante una negativa del PSOE, la única opción pasaría por un pacto entre PP, PNV y Vox, extremo este último que hace inviable la operación. Pese a que el voto es secreto, la elección de la presidencia exigiría que los 33 diputados del partido de Santiago Abascal escribieran el nombre de la persona designada por los jeltzales, una opción que en Vox ni se plantean.
EL INDEPENDENTISMO, AL MARGEN DE LA PRESIDENCIA DEL CONGRESODesde la irrupción de Podemos y Ciudadanos en las Cortes, los independentistas vascos y catalanes se han desentendido del proceso de elección de la tercera autoridad del Estado. Así, en la XI Legislatura, Patxi López fue elegido con los únicos votos de PSOE y Cs, mientras que EH Bildu y las marcas catalanas (ERC y Democracia i Llibertat) votaron en blanco.En la XII, tanto ERC como Bildu votaron de nuevo en blanco (a ellos se sumaron PNV y CC) y CDC presentó a su propio candidato (Francesc Homs). Ya en 2019, en la XIII Legislatura, EH Bildu y ERC optaron por el voto nulo, mientras que Junts lo hizo en blanco. En la repetición electoral de aquel año, XIV Legislatura, vascos y catalanes apostaron por el voto nulo, secundados en esta ocasión por la CUP y el BNG.
La importancia de la vicepresidencia primera
Una vez se resuelva la identidad de la presidencia, la formación de la Mesa continúa con la elección de los ocho cargos restantes.
En las votaciones para las vicepresidencias y secretarías se eligen cuatro cargos al mismo tiempo, pero cada diputado solo tiene un voto (pueden escribir un único nombre en la papeleta). Los cuatro nombres más repetidos son, en ese orden, los que ocupan cada puesto: el primero tendrá la vicepresidencia primera, el siguiente la segunda y así sucesivamente. Lo mismo para las secretarías.
De esa forma, el número de asientos que se pretenda acaparar determinará la complejidad de los pactos. A efectos prácticos, el rango de las vicepresidencias o secretarías obtenidas no tiene especial relevancia, con una excepción: la vicepresidencia primera.
EL SUSTITUTO DEL PRESIDENTE“Los vicepresidentes, por su orden, sustituyen al presidente, ejerciendo sus funciones en caso de vacante, ausencia o imposibilidad de este”. El artículo 33 del Reglamento del Congreso define así el rol del vicepresidente primero, que es la persona sobre la que recae normalmente la función de presidencia cuando el titular oficial no está presente.Es habitual ver la imagen del vicepresidente primero ejerciendo la presidencia del Pleno a mitad de las sesiones de control del Congreso o durante parte de las jornadas plenarias, en especial durante aquellas que se extienden durante muchas horas.Históricamente, solo en una ocasión la vicepresidencia primera no ha sido del bloque de formaciones que sostienen al Gobierno. Ocurrió en la XI Legislatura (2016), cuando Patxi López presidió la Cámara Baja con la ayuda de Ciudadanos y Celia Villalobos se hizo con la primera vicepresidencia primera, en una elección en la que Cs unió sus votos a los del PP. La situación apenas se extendió unos meses. Las Cámaras se disolvieron ante la imposibilidad de formar Gobierno y hubo repetición electoral.
Pujas por el control de la Mesa
Dada la correlación de fuerzas actual por bloques, en un principio el PP lograría dos vicepresidencias y dos secretarías, misma proporción que obtendrían las formaciones agrupadas en torno al PSOE y Sumar.
