La victoria de la selección española en el Mundial de 2026 no solo deja una celebración histórica y la segunda estrella en la camiseta. También activa el mayor sistema de primas acordado hasta ahora por la Real Federación Española de Fútbol con los internacionales que formaron parte de la convocatoria de Luis de la Fuente.
La cifra difundida durante el campeonato sitúa la recompensa en torno a los 750.000 euros brutos para cada uno de los 26 futbolistas convocados. La clave está en ese matiz: se trata de una cantidad bruta, no de dinero limpio para cada jugador ni de una transferencia directa de la FIFA a las cuentas personales de los campeones del mundo.
De dónde sale el dinero
El premio lo recibe primero la RFEF, que obtendrá aproximadamente 44 millones de euros por haber ganado el Mundial. A partir de esa cantidad se aplica el acuerdo alcanzado entre la Federación y los representantes de la plantilla, que reservaba cerca del 45% del premio para las primas de los futbolistas.
Esa operación deja una bolsa aproximada de 19,5 millones de euros para repartir entre los 26 integrantes de la convocatoria. Dividida esa cantidad entre todos ellos, la prima individual se sitúa alrededor de los 750.000 o 755.000 euros brutos por jugador, aunque la Federación todavía no ha publicado una liquidación individual definitiva que permita fijar la cifra exacta para cada caso.
Cuánto se quedará cada jugador después de impuestos
La cuenta más sencilla consiste en aplicar un tipo cercano al 45% a una prima bruta de 750.000 euros. Con esa estimación, cada futbolista pagaría alrededor de 337.500 euros en impuestos y conservaría unos 412.500 euros netos.
Por tanto, la cifra que se quedaría cada jugador no sería de “cuatro mil y pico”, sino de algo más de 400.000 euros en una estimación media. Aun así, el resultado exacto no será igual para todos, porque el IRPF es progresivo, combina una escala estatal con otra autonómica y depende tanto de la residencia fiscal del futbolista como del resto de ingresos que haya obtenido durante el ejercicio.
Madrid, Cataluña, Galicia o Navarra: la residencia importa
Los internacionales españoles se encuentran normalmente en los tramos más altos del impuesto por sus salarios, derechos de imagen y otros rendimientos. Los tipos marginales máximos aplicables en España se mueven aproximadamente entre el 45% y el 54%, aunque eso no significa que toda la prima tribute íntegramente al porcentaje máximo, sino que se suma al resto de ingresos del año y se calcula conforme a las reglas del impuesto.
Las estimaciones divulgadas por técnicos de Hacienda sitúan el resultado neto en una horquilla significativa. Un jugador residente fiscalmente en Madrid podría conservar alrededor de 414.000 euros de una prima calculada en 754.701 euros, mientras que uno residente en Cataluña recibiría cerca de 376.000 euros. En Galicia o Navarra, el neto estimado quedaría en posiciones intermedias, según el tipo autonómico o foral aplicable.
¿Hacienda se quedará con nueve millones?
Si se aplica un 45% de forma uniforme a los 19,5 millones de euros destinados a las primas de los 26 jugadores, la factura fiscal teórica se situaría en torno a 8,77 millones de euros. Esa es la base de la afirmación de que el coste tributario conjunto puede acercarse a los nueve millones.
Sin embargo, no sería correcto decir que toda esa cantidad irá a parar a la Agencia Tributaria española. No todos los campeones del mundo tienen su residencia fiscal en España, ya que parte de la plantilla juega y reside habitualmente en países como Reino Unido, Francia o Alemania, por lo que deberán declarar esos ingresos conforme a la legislación del país correspondiente y a los convenios internacionales para evitar la doble imposición.
Qué parte recaudaría España
Según el cálculo realizado antes de la final por Gestha, los 17 futbolistas con residencia fiscal en España soportarían en conjunto una tributación cercana a los seis millones de euros. De esa cantidad, unos 4,4 millones corresponderían a la Agencia Tributaria estatal, mientras que el resto se repartiría entre las haciendas forales de Navarra, Bizkaia y Gipuzkoa, según la residencia de cada jugador.
El resto de la factura fiscal de la plantilla sería recaudado, total o parcialmente, por los países donde tributan los jugadores residentes en el extranjero. Por eso, los cerca de nueve millones sirven como una aproximación al coste tributario global de las primas, pero no como un ingreso íntegro para la Hacienda española.
Por qué tributa como rendimiento del trabajo
Las primas del Mundial no tienen un tratamiento fiscal especial por proceder de una competición deportiva ni están exentas por haber sido obtenidas con la selección nacional. La doctrina tributaria considera que las cantidades abonadas por la RFEF a los internacionales por participar en grandes torneos o alcanzar determinados resultados son rendimientos del trabajo, aunque entre la Federación y el jugador no exista una relación laboral idéntica a la que mantiene con su club.
Esto significa que la prima se sumará al resto de ingresos que cada futbolista haya percibido durante el año. Ahí está la razón de que el gravamen efectivo sea elevado: la mayoría de los internacionales ya habrá superado los tramos superiores del impuesto con sus salarios profesionales, por lo que una prima de este tamaño entra en una zona fiscal muy exigente.
Cuándo tendrán que pagar
El momento concreto del pago también será relevante. La tributación se producirá en el ejercicio fiscal en el que la RFEF abone o haga exigible la prima, de acuerdo con la forma definitiva de liquidación y con las reglas de imputación aplicables.
En la práctica, la fecha de pago determinará en qué declaración debe incorporarse el ingreso y cómo se calcula junto al resto de rentas del jugador. Por eso, aunque la prima nace por ganar el Mundial de 2026, su impacto fiscal dependerá del calendario efectivo de abono y de la residencia fiscal declarada por cada futbolista en ese ejercicio.
¿Tienen que repartir la prima con el cuerpo técnico?
La cifra de 750.000 euros procede del cálculo que atribuye aproximadamente el 45% del premio de la FIFA al vestuario y divide esa bolsa entre los 26 jugadores convocados. Las informaciones publicadas no detallan que cada futbolista tenga que retirar después una parte de su prima para entregársela personalmente al cuerpo técnico.
Otra cosa es que el seleccionador, sus ayudantes, preparadores físicos, médicos, fisioterapeutas, analistas y demás integrantes de la expedición puedan tener sus propios incentivos o premios pactados con la Federación. También forman parte de los costes que debe asumir la RFEF junto a viajes, hoteles, seguridad, instalaciones y logística de una concentración mundialista que se prolongó durante más de siete semanas.
Un posible reparto privado no confirmado
También podría ocurrir que los jugadores decidieran voluntariamente compartir una parte del dinero con trabajadores de la selección o crear un fondo para reconocer al personal que los ha acompañado durante el campeonato. Ese tipo de gestos ha ocurrido en otros equipos y competiciones, pero en este caso no ha sido comunicado oficialmente.
Por tanto, no debe descontarse ninguna cantidad de la prima individual como si ese reparto ya estuviera confirmado. La cifra de referencia sigue siendo una prima bruta cercana a 750.000 euros por jugador, antes de impuestos y antes de cualquier decisión privada que pudiera adoptar el vestuario.
Más que en Sudáfrica 2010
La prima de 2026 supera los aproximadamente 600.000 euros brutos que recibió cada integrante de la selección española que ganó el Mundial de Sudáfrica 2010. El incremento se explica principalmente por el crecimiento del premio de la FIFA a la federación campeona.
En esta edición, la federación ganadora recibe unos 50 millones de dólares, alrededor de 44 millones de euros según el cambio utilizado en los cálculos publicados, frente a cantidades sensiblemente inferiores en anteriores torneos. Ese aumento del premio global permite elevar la bolsa destinada a los jugadores y convierte esta prima en la más alta pactada hasta ahora por la selección española.
La cuenta final
El resumen es claro: cada campeón del mundo podría cobrar cerca de 750.000 euros brutos, pero el ingreso neto rondará aproximadamente los 400.000 euros para quienes tributan en España, con diferencias según la comunidad autónoma o hacienda foral correspondiente.
La factura fiscal global puede acercarse a los nueve millones de euros, aunque solo una parte corresponderá a la Hacienda española porque varios internacionales tienen su residencia fiscal en otros países. La segunda estrella deja una prima histórica, pero también una factura tributaria elevada y muy condicionada por dónde vive fiscalmente cada jugador.