Los octavos de final de Roland Garros enfrentaron a dos generaciones de tenistas españoles. Pablo Carreño, de 34 años, volvió a la segunda semana de un Grand Slam tras superar problemas físicos, mientras que Rafa Jódar debutaba sobre la pista de tierra con una actuación que destacó por su madurez y naturalidad ante la exigencia de cinco sets. El marcador final reflejó la remontada del joven: 4-6, 4-6, 6-1, 6-2 y 6-2.
Comienzo sólido de Carreño
El asturiano inició el partido con tiros profundos y gran solidez, logrando un primer set espectacular. Tras verse 4-1 abajo, encadenó nueve juegos consecutivos y puso el segundo set en buena dirección, mostrando su experiencia y capacidad de reacción en momentos críticos del encuentro.
La remontada de Jódar
A partir de la mitad del segundo set, Jódar comenzó a imponer su ritmo. Su velocidad, precisión y capacidad de recuperación marcaron la diferencia. Carreño se vio limitado por un problema en el hombro, mientras que el joven madrileño se mantuvo firme y supo controlar la tensión del partido, remontando los dos sets iniciales en su contra con claridad.
Tras la victoria, Jódar destacó la importancia de la paciencia y el control emocional para superar la presión de un partido a cinco sets. También agradeció el apoyo del público y mencionó la presencia de su padre en la grada, señalando su papel fundamental en su formación deportiva. Además, hizo un guiño a la actualidad deportiva reciente al felicitar a los aficionados del PSG por su triunfo en la final de la Champions League.
Un español en cuartos
Con este resultado, Roland Garros asegura un duelo español en cuartos de final. Jódar se confirma como una de las nuevas promesas del tenis nacional, capaz de competir a alto nivel frente a jugadores experimentados y mantener la presencia española en las fases finales del torneo parisino.