El debate sobre una posible moción de censura contra Pedro Sánchez vuelve al centro del tablero político. La presión sobre el Gobierno aumenta tras los últimos movimientos judiciales y las dudas de varios socios parlamentarios sobre la continuidad de la legislatura, pero el Partido Popular evita por ahora registrar una iniciativa sin garantías de éxito.
Alberto Núñez Feijóo mantiene la presión sobre el Ejecutivo y reclama elecciones anticipadas, aunque una moción de censura exige mucho más que una mayoría política de rechazo a Sánchez. En España, este mecanismo es constructivo: debe incluir un candidato alternativo a la Presidencia del Gobierno y necesita mayoría absoluta en el Congreso para prosperar.
Feijóo evita una moción sin apoyos suficientes
El líder del PP ha defendido en los últimos días que no tiene sentido presentar una moción de censura destinada a fracasar. Su argumento es que una votación perdida podría terminar reforzando al Gobierno en lugar de debilitarlo.
El problema para el PP es parlamentario. Aunque Junts y PNV han elevado el tono contra Sánchez y hablan de una legislatura agotada, ninguno de los dos partidos ha abierto la puerta de forma clara a apoyar una alternativa liderada por Feijóo, especialmente si esa operación depende de Vox.
La presión se traslada a los socios de Sánchez
El PP intenta situar el foco en los socios parlamentarios del Gobierno. La pregunta que plantea la oposición es si quienes consideran agotada la legislatura están dispuestos a dar un paso más o si se limitarán a exigir elecciones anticipadas sin apoyar una censura.
Una moción de censura o elecciones anticipadas
El debate político queda dividido entre dos caminos. El primero sería que Feijóo registrara una moción de censura para intentar desalojar a Sánchez de la Moncloa. El segundo, mantener la presión para que sea el presidente del Gobierno quien convoque elecciones anticipadas.
Para quienes defienden la moción, el deterioro político del Ejecutivo exige una respuesta inmediata en el Congreso. Para quienes la rechazan, presentarla sin apoyos suficientes sería un gesto simbólico con alto riesgo de convertirse en un balón de oxígeno para Sánchez.