Adiós a la obsolescencia programada: la UE obliga a rediseñar los móviles con baterías reemplazables

El cambio normativo, impulsado por la Comisión Europea (CE), forma parte del Reglamento de Ecodiseño

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La presidenta de la Comisión Europa, Ursula von der Leyen, durante una rueda de prensa en Bruselas. Nicolas Landemard / Zuma Press / ContactoPhoto

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La Unión Europea ha dado un paso decisivo contra la obsolescencia programada. A partir de 2027, todos los teléfonos móviles que se comercialicen en España así como en el resto del bloque deberán cumplir nuevas exigencias de durabilidad, reparabilidad y sostenibilidad.

El cambio normativo, impulsado por la Comisión Europea (CE), forma parte del Reglamento de Ecodiseño, impulsado en 2024, y busca transformar de raíz la forma en que se fabrican y consumen dispositivos electrónicos.

Adiós a los móviles sellados

El eje de la reforma es claro: devolver al usuario el control sobre su dispositivo. Para ello, la normativa obligará a que:

  • Las baterías puedan sustituirse fácilmente sin herramientas especializadas
  • Los componentes clave estén diseñados para desmontarse sin dificultad
  • Se eliminen los diseños cerrados que dificultan cualquier reparación

Además, las baterías deberán soportar un mayor número de ciclos de carga sin degradarse, lo que permitirá alargar notablemente la vida útil de los dispositivos.

El “derecho a reparar” se convierte en norma

La legislación europea da un salto más allá del concepto teórico del derecho a reparar y lo convierte en una obligación práctica para los fabricantes. Entre las nuevas exigencias destacan:

  • Piezas de repuesto disponibles durante al menos 10 años
  • Acceso a manuales de reparación para usuarios y técnicos
  • Diseños compatibles con herramientas estándar

Este cambio busca romper con un modelo industrial basado en el reemplazo constante y fomentar un consumo más responsable.

Menos residuos, más sostenibilidad

La medida responde a un problema creciente: el volumen de residuos electrónicos en Europa. Al prolongar la vida útil de los móviles, se reduce la necesidad de fabricar nuevos dispositivos y, con ello, el uso de recursos y el impacto ambiental.

Bruselas refuerza así su apuesta por una economía circular, en la que los productos duren más, se reparen con facilidad y se reciclen mejor. La nueva normativa no solo afecta a los fabricantes, sino también a los hábitos de consumo. Comprar un móvil dejará de ser una decisión a corto plazo para convertirse en una inversión más duradera.