Costa considera intolerable que los jóvenes sacrifiquen décadas de sueldo para comprar vivienda en la UE

António Costa denuncia que en algunos países de la UE los jóvenes deben dedicar décadas de salario íntegro para acceder a su primera vivienda.

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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, participa en una entrevista con periodistas del European Newsroom (ENR). MARKUS LENHARDT

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, participa en una entrevista con periodistas del European Newsroom (ENR). MARKUS LENHARDT

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El presidente del Consejo Europeo, António Costa, ha alertado este miércoles de que la Unión Europea “no puede aceptar” que en determinados Estados miembro los jóvenes se vean obligados a dedicar el 100% de sus ingresos durante “20 o 30 años, o incluso más” para adquirir su primera vivienda.

Durante su intervención en el pleno del Comité Económico y Social Europeo (CESE), ha defendido que la vivienda a precios asequibles es “fundamental para la cohesión social y la equidad” y ha identificado la falta de oferta como “un elemento clave” de la actual crisis del coste de la vida.

“No podemos aceptar que en algunos países de la Unión Europea (...) los jóvenes tengan que aportar el 100% de su salario durante 20 o 30 años, o incluso más, para poder comprar su primera casa. Nuestros jóvenes son el futuro de Europa, y Europa debería ser su garantía de un futuro mejor”, ha remarcado el dirigente socialista portugués.

Costa ha incidido en que la escasez de vivienda se ha convertido en “una gran preocupación para los ciudadanos” y ha avisado de que este problema está alimentando “la ira contra las instituciones democráticas”, en un contexto ya tensionado por la inflación y la crisis energética.

“Esto demuestra cómo los niveles global y local están directamente vinculados y afectan la competitividad de Europa. Es justo decir que se necesita una Europa más competitiva y soberana para salvaguardar nuestro estado de bienestar, para proteger nuestros valores y a nuestros ciudadanos”, ha añadido.

En esta línea, el presidente del Consejo ha recalcado que reforzar la competitividad del bloque “no es un fin en sí mismo”, sino “el ingrediente indispensable” para consolidar el modelo social europeo, generar empleo de mayor calidad y lograr que la Unión sea “más autónoma y resiliente”.

Pide menos trabas a las pymes y más integración del mercado interior

En el ámbito económico, Costa ha planteado avanzar en la integración del mercado único y suprimir barreras “innecesarias” entre Estados miembro, con especial atención a las pequeñas y medianas empresas, con el fin de facilitar su actividad y desbloquear el potencial de crecimiento del bloque.

También ha respaldado medidas como el reconocimiento mutuo de cualificaciones profesionales o el desarrollo de un marco común que permita a los emprendedores operar y crecer con mayor facilidad en toda la Unión —el denominado régimen 28—, al tiempo que ha reclamado simplificar la vida diaria de empresas y consumidores y evitar nuevas cargas burocráticas.

Estas prioridades, ha explicado, se sitúan en un escenario geopolítico “más hostil e incierto”, condicionado por la guerra en Ucrania, las tensiones comerciales y el encarecimiento de la energía, factores que, a su juicio, ponen de manifiesto el coste de las dependencias externas para la economía europea.

Defiende reducir dependencias en energía, defensa y tecnología

Ante este panorama, Costa ha abogado por reforzar la soberanía europea en sectores estratégicos como la energía, la defensa y las nuevas tecnologías, con el propósito de “garantizar la seguridad económica y tecnológica” y convertir a la Unión Europea en “un lugar atractivo para vivir e invertir”.

“No hablamos de proteccionismo. Respetaremos plenamente nuestros acuerdos comerciales y fortaleceremos nuestras alianzas con países afines para garantizar un acceso estable y fiable a materias primas y minerales esenciales para las tecnologías de hoy y del futuro”, ha precisado.

Por último, ha insistido en la importancia de profundizar en la cooperación entre instituciones y ciudadanía y en avanzar hacia un enfoque “verdaderamente centrado en las personas” que permita elevar las condiciones de vida y reforzar la legitimidad democrática del proyecto europeo.