El consejero delegado de Anthropic, Dario Amodei, tiene previsto reunirse con la jefa de gabinete de la Casa Blanca, Susie Wiles, para analizar las implicaciones del nuevo modelo de inteligencia artificial de la compañía, Claude Mythos. Este encuentro supone un gesto de acercamiento entre la Administración Trump y Anthropic tras la reciente escalada de tensión que llevó a Washington a calificar a la empresa como “riesgo para la cadena de suministro”.
Fuentes de la cadena “CNBC” han confirmado que la reunión se celebrará en las próximas horas, apenas dos meses después de que el Gobierno de Estados Unidos notificara oficialmente a Anthropic su decisión de designarla como “riesgo para la cadena de suministro” y de poner fin a cualquier colaboración con el Departamento de Defensa.
En este contexto, Amodei ha criticado el uso de la IA en escenarios que puedan vulnerar la privacidad y se ha negado a que los modelos de la compañía se empleen por parte del Pentágono para el desarrollo de armas autónomas. La firma, por su parte, mantiene una batalla legal en los tribunales con el objetivo de revertir dicha catalogación.
La Casa Blanca se suma así a la relación de gobiernos e instituciones que han mantenido contactos con Anthropic en las últimas semanas, entre ellos la Comisión Europea y el Banco Central Europeo (BCE), tras la presentación de Claude Mythos, cuya capacidad para detectar vulnerabilidades ha encendido las alarmas en el ámbito de la infraestructura digital.
En esta misma línea, el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, y el presidente de la Reserva Federal (Fed), Jerome Powell, ya han mantenido reuniones con los máximos responsables de los principales bancos del país —Bank of America, Citigroup, Goldman Sachs, Morgan Stanley y Wells Fargo— para abordar los riesgos asociados a Mythos.
Por ahora, el acceso a Mythos permanece limitado a 40 organizaciones responsables de desarrollar o mantener infraestructuras de ‘software’ críticas, con el fin de que puedan reforzar su protección ante una tecnología que, según los reguladores, podría poner en jaque sistemas esenciales a escala global.