La vicepresidenta segunda y ministra de Trabajo y Economía Social, Yolanda Díaz, ha señalado este lunes que la reforma del registro horario se encuentra en la fase final de sus trámites administrativos y que verá la luz próximamente, aunque sin precisar cuándo.
“El registro horario está culminando sus trámites administrativos y será aprobado. Nunca digo fecha exacta porque depende de los departamentos administrativos, pero será aprobado”, ha confirmado la titular de Trabajo en declaraciones a los medios de comunicación a su llegada a la visita la Escuela Nacional de Medicina del Trabajo del Instituto de Salud Carlos III de Madrid.
Este cambio normativo del registro horario se incluyó en un primer momento dentro del plan para reducir la jornada laboral a 37,5 horas semanales. Tras ser rechazado en el Congreso con los votos de PP, Vox y Junts, Díaz optó por mantener el refuerzo del control horario en una regulación independiente de la reducción de la jornada a 37,5 horas.
El 30 de septiembre, el Consejo de Ministros dio luz verde a la tramitación urgente del proyecto de Real Decreto sobre registro de jornada, con el objetivo de acortar a la mitad los plazos habituales.
Pese a que el Consejo de Estado ha emitido un dictamen desfavorable sobre la reforma, el Ministerio de Trabajo mantiene su intención de sacarla adelante para que el registro de jornada sea digital, accesible en remoto para cada empleado de forma automática, y consultable también por los representantes sindicales y la Inspección de Trabajo.
Desde el departamento que dirige Díaz recuerdan que en España se realizan más de 2,8 millones de horas extraordinarias sin remunerar cada semana.
El texto en preparación plantea que el registro horario sea digital, objetivo y verificable en tiempo real, que sean los trabajadores quienes introduzcan los apuntes y que queden reflejadas todas las modalidades de jornada (ordinarias, extraordinarias, flexibles y horas complementarias en el tiempo parcial), con el fin de controlar el respeto a los límites de jornada y a los descansos mínimos.
La reforma también fija que no se puedan alterar los apuntes ya realizados sin el consentimiento de los trabajadores y garantiza que cada empleado disponga de acceso inmediato a su propio registro, además de habilitar el acceso a los representantes sindicales.