Luis de Guindos se ha despedido este jueves subrayando la fortaleza en materia de liquidez y capital de las entidades financieras europeas, en la que ha sido su última comparecencia ante la prensa como vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) tras una reunión de política monetaria. Abandonará el puesto el próximo 31 de mayo y el Consejo de Gobierno no volverá a reunirse para decidir sobre los tipos de interés de la eurozona hasta los días 10 y 11 de junio.
No obstante, los miembros del BCE tienen previsto mantener otro encuentro el 20 de mayo, aunque en este caso estará centrado en asuntos distintos a la política monetaria.
El economista español, que ha calificado de “honor” los ocho años de su etapa como vicepresidente del BCE, los seis últimos como mano derecha de la presidenta, Christine Lagarde, ha destacado que los bancos europeos muestran una elevada resiliencia y que ni la liquidez ni el capital suponen un freno a la concesión de crédito.
“No tenemos dudas sobre la liquidez y el capital de los bancos europeos”, ha asegurado, reiterando su confianza en que las entidades están cumpliendo con su función de atender las necesidades financieras de hogares y empresas.
Asimismo, respecto a las recientes tensiones en torno al crédito privado, Guindos ha insistido en que se trata de algo “completamente diferente a los bancos” en lo relativo a la supervisión de su actividad.
En esta línea, el BCE dedicará al crédito privado y a sus conexiones con otros participantes del sistema financiero un capítulo íntegro de su próximo Informe de Estabilidad Financiera, cuya publicación está prevista para las próximas semanas.