Kevin Warsh asume la presidencia de la Fed ante Trump en una ceremonia en la Casa Blanca

Kevin Warsh jura como presidente de la Fed ante Trump y afronta su mandato en plena guerra de Irán, con inflación al alza y tipos en el centro del debate.

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El recién nombrado presidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos. Europa Press/Contacto/Michael Brochstein

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Kevin Warsh ha acudido este viernes a la Casa Blanca para jurar su cargo como máximo responsable de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos, en un acto presidido por Donald Trump en el que el presidente estadounidense ha insistido en que su labor sea “totalmente independiente”.

“Quiero que Kevin sea totalmente independiente. Quiero que sea independiente y que simplemente haga un excelente trabajo. No me mires a mí. No mires a nadie. Simplemente haz lo tuyo y haz un excelente trabajo”, ha sostenido el inquilino de la Casa Blanca en la ceremonia de juramento.

Pese a esa llamada a la autonomía, Trump ha subrayado que, aunque Warsh pretende contener la inflación, no busca “frenar la grandeza” como, según el mandatario, habrían intentado algunos de los anteriores responsables del llamado guardián del dólar.

Warsh ha reiterado su compromiso con el doble mandato del banco central, es decir, preservar la estabilidad de precios y favorecer el pleno empleo. En este sentido, el nuevo presidente de la Fed ha remarcado que “cuando perseguimos estos objetivos con sabiduría, claridad, independencia y determinación, la inflación puede ser menor y el crecimiento más sólido”.

“Si bien soy consciente de los desafíos que enfrentamos, créame, señor presidente, estos años pueden traer una prosperidad sin precedentes que elevará el nivel de vida de los estadounidenses de todos los ámbitos, y la Reserva Federal tiene mucho que ver con ello”, ha sostenido Kevin Warsh.

El nuevo dirigente del banco central afrontará su primera reunión al frente del instituto emisor el próximo 17 de junio, fecha en la que se conocerá la primera decisión sobre los tipos de interés en la etapa que ahora se abre bajo su liderazgo.

Un escenario económico marcado por la guerra de Irán

El nombramiento de Warsh se produce en un contexto especialmente delicado para la economía de Estados Unidos, sometida a la presión derivada de la guerra de Irán, que se prolonga ya cerca de tres meses. La inflación se ha convertido en el principal foco de inquietud para los expertos, ante el temor de que un conflicto más largo en Oriente Próximo provoque un repunte persistente de los precios.

El último registro de inflación en la mayor economía del mundo se situó en el 3,8%, el nivel más elevado de casi tres años, frente al 3,3% de marzo y el 2,4% anotado en febrero. La tendencia alcista de los precios se explica, en gran medida, por las tensiones en el mercado del petróleo tras el cierre del estrecho de Ormuz, que ha reducido el flujo global de crudo.

En contraste, el mercado laboral, la otra referencia clave del mandato dual de la Fed, se ha comportado de forma estable en los últimos meses, con una tasa de paro ligeramente por encima del 4%. En abril, la economía estadounidense creó 115.000 puestos de trabajo y el desempleo se mantuvo en el 4,3%, prácticamente sin variaciones desde comienzos de año.

Con este telón de fondo, Warsh deberá decidir el rumbo de los tipos de interés. Su llegada al cargo está condicionada por su sintonía con las posiciones del presidente de la Casa Blanca, que reclama recortes en el precio del dinero para dar un impulso adicional a la actividad económica, una cuestión que fue uno de los grandes motivos de choque con el anterior presidente, Jerome Powell.

No obstante, François Rimeu, estratega sénior de Crédit Mutuel Asset Management, considera que “los datos actuales de EEUU respaldan la necesidad de subir los tipos de interés a corto plazo” como consecuencia de las expectativas de inflación y de la fortaleza del empleo.

“El mercado laboral en particular, considerado por la Fed como la principal fuente de riesgo durante los últimos dos años, se encuentra, en líneas generales, equilibrado y cerca del pleno empleo”, ha destacado el analista.

Por ahora, incluso el propio Donald Trump parece haber aceptado que una rebaja de los tipos antes de que concluya la guerra de Irán es difícil de justificar. “No se pueden analizar las cifras hasta que termine la guerra”, reconoció el mandatario en una entrevista publicada por la revista ‘Fortune’.

“Naturalmente, mucho dependerá de la evolución del conflicto con Irán y de los precios de las materias primas. Pero, sin una mejora significativa en los próximos meses, la tarea de Warsh parece especialmente difícil”, ha indicado el analista de Crédit Mutuel.

Una Reserva Federal dividida sobre el futuro de los tipos

La orientación de la política de tipos de interés se decide mediante votación en el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed, integrado por 12 miembros. Por ello, aunque la figura del presidente es influyente, no resulta decisiva por sí sola para determinar si se abarata o se encarece el dinero.

En la última reunión del organismo, la mayoría de los gobernadores optó por mantener inalterada la tasa de referencia, con la única discrepancia de Stephen Miran, que defendió un recorte de los tipos, pero que ha tenido que abandonar su puesto para facilitar la llegada de Warsh.

Además, tres gobernadores —Beth Hammack, Neel Kashkari y Lorie Logan— votaron en contra del lenguaje utilizado por la Fed en su comunicado, al considerar que sugería una posible bajada de los tipos en próximas decisiones de política monetaria.

A la complejidad interna se suma la permanencia de Jerome Powell como gobernador, alegando la necesidad de blindarse frente a las presiones del Ejecutivo, y el mantenimiento de Lisa Cook —a quien Trump intentó destituir sin éxito— en el Comité, lo que configura un equilibrio delicado en el máximo órgano de decisión de la Fed.

Christopher Waller y Michelle Bowman, gobernadores que en otras ocasiones han mostrado su preferencia por una política monetaria menos restrictiva y ambos nominados por Trump, podrían respaldar a Warsh en su intención de bajar los tipos. Sin embargo, el propio Waller ha subrayado este viernes que “no dudaría en apoyar un aumento” del precio del dinero si se consolidan las presiones inflacionistas.