La Audiencia de Málaga ha impuesto una pena de 16 años de cárcel a un hombre por amenazar e intentar matar a su expareja, a la que apuñaló y trató de arrojar por el balcón, así como por agredir a una de sus hijas, que se interpuso para proteger a su madre, y a otro hombre presente en la vivienda. La resolución también fija una orden de alejamiento respecto de las víctimas y el pago de indemnizaciones de 165.400 euros a su exmujer y de 97.200 euros a su hija.
Según se recoge en la sentencia, el condenado, en situación administrativa irregular en España y con un expediente de expulsión en vigor, había sido pareja sentimental de la víctima hacía 19 años. La relación se había roto más de cinco años antes de los hechos y ambos tenían dos hijos mayores de edad en común, una de ellas la que resultó herida al intervenir.
La mujer se trasladó primero a España por motivos laborales y, tres años después, llegó el acusado, que “se obsesionó con su expareja a quien insistía constantemente en retomar la relación, ello en el marco de continuos ataques de celos”, de acuerdo con el fallo de la Sección Octava de Málaga, al que ha tenido acceso Europa Press.
En ese contexto, le dirigía expresiones como “nadie se va a burlar de mí, te voy a matar, te voy a degollar”. Desde aproximadamente julio de 2023 no se veían, siendo esa la última ocasión en la que la víctima había aceptado encontrarse con él, siempre en lugares públicos por el miedo que le generaba, detalla la resolución.
El día de los hechos, el procesado contactó con su hija con el pretexto de visitar a su expareja para entregarle un obsequio por su cumpleaños. Se presentó en la vivienda donde se encontraban las dos mujeres y la víctima consintió en recibirle “a pesar del temor accedió a verle”. Los tres mantuvieron una charla “tensa” durante unos minutos, hasta que la hija abandonó la habitación.
En ese momento, relata la Sala, quedaron a solas el procesado y la mujer y, de forma repentina, el hombre, “con ánimo de acabar con la vida de esta, de manera súbita e inopinada se abalanzó sobre ella, la golpeó varias veces en la cara, la tiro sobre la cama” y, “con la clara intención de precipitarla al vacío y matarla, la agarró con fuerza y la arrojó sobre el poyo de la ventana que estaba abierta”.
El acusado llegó “a descolgar su cuerpo hasta la cintura”, mientras repetía: “De mí nadie se burla”. Al escuchar los gritos “desesperados” de la víctima, su hija entró en el dormitorio e intentó impedir que su padre la lanzara por la ventana. También intervino un hombre que se encontraba en la casa junto a otras personas para tratar de frenar la agresión.
No obstante, indica el Tribunal, “la intervención de estas personas no frenó al procesado”, que, para llevar a cabo el supuesto “plan criminal premeditado de dar muerte a la expareja”, sacó un cuchillo que llevaba oculto y “fue directo hacia ella, aunque se interpuso en su camino el hombre, que recibió una cuchillada en la pierna”.
A continuación, según la Sala, el acusado prosiguió con ese propósito y se lanzó sobre la mujer, a la que asestó “una puñalada en el cuello y dirigió sucesivos golpes de cuchillo a la zona del pecho y el corazón”; instante en el que la hija se colocó sobre su madre para intentar resguardarla.
Pese a ello, el procesado “con ánimo de atentar, indiferentemente también contra su integridad física de su hija”, continuó acometiendo con el cuchillo contra ambas. En esos momentos fue reducido y detenido por agentes del Cuerpo de Policía Local de Málaga, que localizaron además otra arma blanca escondida en el pantalón del agresor.
Como consecuencia de la agresión, las dos mujeres sufrieron lesiones de consideración, especialmente la expareja, que precisó 104 días para su curación y presenta secuelas. Para la Sala, los hechos constituyen un delito de asesinato en grado de tentativa, otro de amenazas graves y un delito agravado de lesiones con instrumento peligroso.
Junto a la pena de prisión y las indemnizaciones a favor de las víctimas, el tribunal decreta la prohibición de acercarse a ellas y una medida de libertad vigilada de 20 años, que se ejecutará una vez cumplida la condena de cárcel.
La sentencia se dictó tras la conformidad alcanzada entre el acusado y su defensa con las acusaciones, aceptando la calificación jurídica, la narración de los hechos, la autoría y las penas solicitadas por las partes personadas.