La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha difundido una nueva guía dirigida a los inversores sobre cómo relacionarse con los 'finfluencers' (influencers financieros), en la que pone el foco en el peligro de caer en un fraude o de resultar directamente estafados.
“El principal riesgo es el de fraude o estafa: en algunos casos, los 'finfluencers' pueden actuar con la intención de estafar, ofreciendo y prestando asesoramiento personalizado en materia de inversión sin estar autorizados, difundiendo información falsa o engañosa, y promocionando productos o captando clientes para los denominados chiringuitos financieros”, especifica el supervisor.
Ante este contexto, la CNMV aconseja actuar “con prudencia” y llevar a cabo “las comprobaciones necesarias” antes de invertir o de proporcionar datos personales o dinero a cualquier persona, entidad o plataforma.
La guía detalla que, en numerosas ocasiones, los 'finfluencers' lanzan al público recomendaciones de inversión a través de sus redes sociales y otros canales de comunicación, como artículos o blogs especializados.
Sobre este punto, el supervisor subraya que los inversores han de ser conscientes de que estas recomendaciones “no son personalizadas”, de modo que “podrían no ser adecuadas” para su perfil concreto.
Del mismo modo, advierte de que la publicación de este tipo de recomendaciones de inversión “no debe confundirse con la prestación del servicio de asesoramiento personalizado en materia de inversión”, un servicio que únicamente pueden ofrecer entidades y profesionales debidamente autorizados.
No obstante, el documento también reconoce que determinados influencers financieros persiguen impulsar la educación financiera y divulgar información clara, neutral y transparente sobre conceptos, productos y servicios financieros. “Sus contenidos pueden contribuir a fomentar hábitos responsables y despertar el interés por temas como el ahorro y la inversión”, especifica.
La CNMV insiste en la importancia de “desarrollar el pensamiento crítico”, “contrastar la información con fuentes oficiales”, como la que facilita el propio organismo, e “identificar la naturaleza de los contenidos que se publican, así como los riesgos asociados a cada uno de ellos.
La guía clasifica los principales tipos de contenidos que suelen difundir los 'finfluencers', las plataformas a través de las que lanzan sus mensajes, la forma en que estos se emiten y viralizan y cómo el formato puede condicionar el seguimiento dentro de cada red. Además, incluye un decálogo de pautas que los inversores deberían considerar en su relación con estos perfiles.
Entre las recomendaciones figuran asumir que las promesas de rentabilidades muy elevadas o retornos constantes con un riesgo reducido “no son posibles”, desconfiar de la tentación de valorar y seguir las indicaciones de un supuesto profesional “por el alto número de seguidores o las altas valoraciones mostradas en redes”, realizar comprobaciones previas y presentar denuncia si se detecta a un 'finfluencer' que difunde información engañosa o que pudiera estar implicado en prácticas fraudulentas.