La solicitud de nuevos préstamos ha arrancado 2026 con un repunte moderado, recuperando un volumen de operaciones que no se veía desde principios de 2023 y situándose un 6% por encima de los registros de comienzos de 2025, de acuerdo con el “Informe de Tendencias de Crédito” referido al primer trimestre del año.
El documento, elaborado por la Asociación Nacional de Establecimientos Financieros de Crédito (Asnef) y Equifax, corrobora “la solidez del dinamismo crediticio”, después del fuerte avance del último trimestre de 2025, cuando la demanda se acercó a los máximos de los últimos ejercicios.
El análisis sectorial pone de manifiesto una evolución dispar. La actividad de banca y cajas prolonga su senda ascendente, con un incremento del 22% frente a enero de 2023 y siete puntos porcentuales más que en marzo del año pasado. En cambio, las microfinancieras registran una desaceleración, con un descenso de 5 puntos porcentuales respecto al dato de hace exactamente un año.
En financiación al consumo, el informe aprecia una corrección tras el intenso crecimiento de finales de 2025, cuando llegó a situarse un 30% por encima de la media. A su vez, el segmento de “Buy Now, Pay Later” (BNPL) también se ajusta, pasando de un aumento del 100% sobre la media en noviembre de 2025 a limitarse al 45% a cierre de marzo de 2026.
Por el lado opuesto, la financiación vinculada a la automoción mantiene un tono robusto en términos interanuales y se incrementa un 51% frente a enero de 2023, pese al efecto estacional típico del arranque de ejercicio.
Perfil de riesgo y morosidad en mínimos históricos
Entre los elementos más relevantes del inicio de 2026 figura la evolución del perfil de riesgo de la demanda, que continúa reduciéndose y cae un 15% en comparación con enero de 2023, consolidando la mejora observada en los últimos trimestres.
Este indicador se sitúa en mínimos históricos y pone de manifiesto “una base de solicitantes financieramente más sólida y una demanda de crédito más saludable”, según destacan los responsables del informe.
En paralelo, el saldo impagado mantiene una trayectoria descendente, especialmente acusada en el caso de las personas jurídicas, si bien se detecta un ligero repunte en el mes de abril.
En las personas físicas también se observa un pequeño aumento, aunque los niveles continúan claramente por debajo de los registrados en enero de 2023. Esta evolución es coherente con las cifras de morosidad de enero de 2026 publicadas por el Banco de España.
De acuerdo con esos datos, la tasa de morosidad bancaria se mantuvo en enero en el 2,71%, su cota más baja desde 2008, mientras que en las financieras de consumo se situó en el 5,06%, por debajo del 5,84% anotado un año antes.
Por último, el índice de recobro inicia 2026 con una tendencia a la baja y se coloca en niveles semejantes a los de ejercicios previos, con 12 puntos porcentuales por debajo de la media en marzo en el caso de las personas físicas.
“En conjunto, el primer trimestre de 2026 refleja un escenario de continuidad en la fortaleza de la demanda de crédito. La combinación de una demanda dinámica, un perfil de riesgo en mínimos y una evolución controlada de los indicadores de morosidad refuerza la percepción de un mercado crediticio estable, seguro y resiliente en el inicio del nuevo ejercicio”, concluye el estudio.