La hostelería exige un plan de choque ante la competencia desleal y la presión normativa

La patronal hostelera exige un plan de choque ante el estrés regulatorio, la competencia desleal y la pérdida de rentabilidad en un contexto de consumo prudente.

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El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, durante la asamblea general de la asociación HOSTELERÍA DE ESPAÑA

El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, durante la asamblea general de la asociación HOSTELERÍA DE ESPAÑA

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El presidente de Hostelería de España, José Luis Álvarez Almeida, ha reclamado en la asamblea de la patronal celebrada en Madrid un plan de choque específico para las empresas del sector, con el objetivo de preservar su posición de referencia internacional, al tiempo que ha alertado de amenazas crecientes como el estrés regulatorio y la competencia desleal.

Álvarez Almeida ha descrito la coyuntura actual de la hostelería, que ha arrancado 2026 con una evolución favorable, aunque en un escenario de crecimiento más moderado, marcado por un consumo más prudente y contenido. Este comportamiento viene condicionado por la evolución de los precios y por un contexto de incertidumbre económica y geopolítica, según detalla la organización en un comunicado.

El máximo responsable de la patronal ha incidido en que bares y restaurantes atraviesan un momento clave, influido por cambios profundos en los hábitos de consumo. Estos transformaciones perfilan un cliente más cauto y planificado, con nuevas generaciones que demandan otros momentos de consumo, con un enfoque más saludable y orientado a la búsqueda de conceptos innovadores.

Junto a estos cambios de comportamiento, se añaden otros factores que, según ha advertido, están estrangulando a muchas compañías: aumentos de costes y pérdida de márgenes, presión fiscal y exceso de trámites administrativos, una incapacidad temporal disparada, la falta de relevo generacional y el envejecimiento de la población, además de la escasez de personal cualificado, especialmente acusada en áreas rurales y despobladas.

Álvarez Almeida ha puesto el foco asimismo en el problema de acceso a la vivienda en España, que limita la movilidad geográfica y dificulta una vida digna para numerosos trabajadores. A ello se suma la competencia desleal y el desdibujamiento de los canales de actividad, que, a su juicio, amenazan con provocar la pérdida de autenticidad y personalidad de la oferta hostelera.

Ante este escenario, Hostelería de España plantea la puesta en marcha de un plan de choque de apoyo a las empresas, con la participación de las distintas Administraciones. Este programa debería incluir, entre otras medidas, una revisión urgente del sistema sanitario que agilice diagnósticos, intervenciones y procesos de rehabilitación, con el fin de reducir de forma drástica las tasas de absentismo. También reclama un plan de impulso a la formación de profesionales y el diseño de un modelo migratorio ligado a las oportunidades de empleo, con planes de integración y convivencia con la población residente.

“Necesitamos un plan ordenado y que se cuente con los sectores en este proceso de regularización iniciado, para garantizar la empleabilidad de las personas”, ha señalado.

La patronal hostelera demanda igualmente una racionalización de las normativas y la simplificación de los procedimientos burocráticos, junto con una rebaja de la fiscalidad sobre el empleo que actualmente penaliza a los sectores intensivos en mano de obra. Propone una reducción específica para jóvenes y colectivos concretos, así como una revisión de las políticas pasivas de empleo y de los modelos de protección que puedan desincentivar la vuelta a la actividad productiva.

La hostelería, pieza clave del turismo

En otro orden, el presidente de Hostelería de España ha remarcado que el sector constituye un pilar esencial del desarrollo turístico del país. “Se trata de un elemento diferencial con respecto a la oferta de otros destinos, ya que nuestra hostelería forma parte de nuestra identidad y genera Marca España al tiempo que contribuye a mantener las calles vivas”, ha reiterado.

En esta línea, ha recordado que el turista gastronómico gasta un “20% que otros visitantes y además es un viajero más desestacionalizado”.