La Seguridad Social cerró el primer trimestre del año con un superávit de 3.422 millones de euros, equivalente al 0,2% del PIB. Este resultado se produce tras unos ingresos totales de 58.217 millones de euros, un 7,8% más que un año antes, frente a unos gastos que ascendieron a 54.795 millones, lo que supone un incremento del 7,2%, según los datos difundidos este jueves por el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones.
Entre enero y marzo, el sistema obtuvo 46.715 millones de euros procedentes de cotizaciones sociales, cifra que representa un aumento interanual del 7,8% y que se sitúa un 52,8% por encima de la registrada en 2019, último ejercicio previo a la pandemia.
Dentro de estos recursos, los ingresos asociados al Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI), operativo desde 2023, repuntaron un 29,5% en términos interanuales, hasta alcanzar los 1.417 millones de euros.
El avance de las cotizaciones hasta marzo estuvo especialmente apoyado en la evolución de las aportaciones de los ocupados, que crecieron un 8% interanual, hasta los 29.350 millones de euros. Por su parte, las cotizaciones ligadas al desempleo aumentaron un 3,8%, hasta situarse en 1.773 millones de euros.
Si se analiza en términos de caja, la recaudación líquida del conjunto del sistema se elevó a 57.064 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 8,8% respecto al mismo periodo del año anterior, mientras que los pagos se incrementaron un 7,3%, hasta totalizar 54.661 millones de euros.
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