El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) decidió este jueves “por unanimidad” mantener sin variación los tipos de interés, pese al repunte de la inflación, que en abril avanzó hasta el 3%, su cota más elevada desde 2023. No obstante, el órgano rector de la institución sí debatió un incremento del precio del dinero, una opción que volverá a analizarse en la reunión de junio, cuando dispondrá de más datos y se difundirán las nuevas proyecciones del BCE, incluida la actualización de los distintos escenarios macroeconómicos.
Aunque el Consejo de Gobierno insiste en que no se ata de antemano a una trayectoria concreta de tipos, en la rueda de prensa posterior al encuentro la presidenta del BCE, Christine Lagarde, admitió que “en cuanto a la dirección creo saber hacia dónde nos dirigimos”, subrayando que la decisión de no aplicar ya este jueves lo discutido obedece a la sólida posición de partida de la entidad. Esto le permite tomarse unas semanas para examinar con calma la información disponible y la que se confirmará con nuevos datos, así como constatar la ausencia de efectos de segunda ronda.
“Estamos viendo algunos efectos indirectos, pero sin duda no estamos viendo efectos de segunda ronda”, ha subrayado la francesa al aludir a la situación “más flexible” del mercado laboral, sin indicios de fuertes incrementos salariales, mientras se desarrolla un proceso de ajuste financiero. Por ello, el BCE quiere emplear este tiempo en un análisis detallado para determinar en junio qué medidas son necesarias para garantizar el objetivo de estabilidad de precios a medio plazo en el 2%.
En todo caso, Lagarde ha reconocido el impacto de la crisis de Oriente Próximo sobre la evolución de los precios, por lo que ahora el BCE valora que el riesgo se inclina a la baja para el crecimiento y al alza para la inflación. De este modo, la institución vuelve a situarse en un modo de evaluación continua, a la espera de los datos y de los escenarios actualizados, antes de adoptar una decisión definitiva.
“Nos estamos alejando del escenario base”, ha reconocido Lagarde, para quien resulta imprescindible calibrar mejor la duración, la intensidad y el alcance del encarecimiento energético. Ha añadido que la decisión “por unanimidad” de mantener hoy los tipos de interés fue “una decisión informada, aunque con información insuficiente”, de modo que las próximas seis semanas, hasta la reunión de junio, serán el periodo idóneo para seguir la evolución de los acontecimientos y valorar si el conflicto se agrava o se modera “a fin de tomar una decisión informada con base en información verificada y revisada”.
“El BCE siempre reaccionará, porque llevaremos la inflación de vuelta al 2%. Así que, sea cual sea la reacción, reaccionaremos”, ha apostillado.
En su decisión de este jueves, el Consejo de Gobierno del BCE optó por dejar intactos los tipos de referencia: la tasa de depósito (DFR) se mantiene en el 2%, la de las operaciones principales de financiación (MRO) en el 2,15% y la de la facilidad marginal de crédito (MLF) en el 2,40%.
Si finalmente se materializa una subida de tipos en junio, se trataría del primer movimiento al alza del precio del dinero en la zona euro desde septiembre de 2023.
SIN ESTANFLACIÓN
Por otra parte, la presidenta del BCE dedicó buena parte de su intervención ante los medios a rechazar que la coyuntura actual de la eurozona, con un avance del PIB del 0,1% en el primer trimestre y una inflación del 3% en abril, pueda calificarse de estanflación. A su juicio, se trata de un concepto “llamativo” que no encaja con la realidad de la región, donde no hay estancamiento, sino una fase de crecimiento débil.
“El término estanflación es bastante popular y genera mucha ansiedad”, ha señalado la francesa, para quien resulta más adecuado para describir lo sucedido en los años 70 y que, dadas las condiciones presentes, la situación es completamente distinta.
“En los años 70, la inflación se mantuvo a un ritmo sostenido y constante, el desempleo era muy elevado y existía un marco monetario y fiscal que no tenía nada que ver con el actual”, ha explicado Lagarde, destacando que el marco de política monetaria de la eurozona es hoy lo bastante sólido y la determinación del BCE “suficientemente firme” como para reconducir la inflación al 2%.
“Controlaremos la inflación”, ha asegurado, remarcando así la distancia con respecto a lo ocurrido en la década de los 70.