Las empresas españolas destinan 28.500 millones al año a reclamar facturas, según Intrum

Las empresas españolas destinan 28.500 millones al año a reclamar pagos, en un contexto de tensión de liquidez y adopción desigual de la inteligencia artificial.

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Informe Europeo de Pagos de Intrum 2026. INTRUM

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Las compañías españolas invierten cada año alrededor de 28.500 millones de euros en horas de trabajo dedicadas a perseguir facturas impagadas, una cantidad que pone de manifiesto la tensión de liquidez “estructural” que atraviesa el tejido empresarial, de acuerdo con el Informe Europeo de Pagos 2026 elaborado por Intrum.

Intrum subraya que, aunque el apetito por crecer se sitúa en el nivel más elevado de los últimos cinco años (64%), el 48% de los participantes en la encuesta prevé que la economía “se mantenga plana o se contraiga” durante este ejercicio, mientras que un 60% declara inquietud por la “incertidumbre económica”.

En cuanto a los plazos de pago, el estudio recoge que las empresas españolas conceden de media 44 días para que otras compañías liquiden sus facturas, pero terminan cobrando a los 62 días. Esta brecha temporal provoca que el 57% admita abonar con retraso a sus propios proveedores por este “efecto arrastre”.

El documento señala que “los pagos tardíos ya tienen un impacto directo en el negocio”, tras constatar que el 52% de las sociedades no logró cumplir sus metas de crecimiento por este motivo y que el 54% ha afrontado “dificultades” para incorporar nuevo personal en el último año.

Además, el actual sistema de aranceles se percibe como una “amenaza seria” para la viabilidad en los próximos doce meses por el 29% de las empresas, un peligro que, según Intrum, podría afectar a 917.000 compañías y poner en riesgo 4,9 millones de puestos de trabajo.

La inteligencia artificial gana peso en la gestión de cobros

En paralelo, el uso de la inteligencia artificial (IA) en los procesos de recobro ha pasado del 60% al 70% en el último año, lo que está permitiendo a muchas organizaciones lograr ahorros superiores al 33% en esta tarea administrativa.

Pese a ello, la implantación de la IA es “desigual”: el 39% de las pymes todavía no recurre a herramientas basadas en IA, frente al 10% de las grandes corporaciones. La principal razón es que el 56% de los negocios reconoce carecer de las “competencias necesarias” para extraer un valor real de estas tecnologías y solo el 40% afirma saber cómo ajustarse a la Ley de IA de la UE.

Actualmente, el 62% de las organizaciones ya utiliza la IA para “gestionar y automatizar” los recordatorios de pago y un 75% destina recursos a “mejorar sus interfaces de pago”, con el objetivo de salvaguardar una liquidez que el 61% de los directivos percibe amenazada por la “capacidad de pago de sus clientes”.