La remuneración vía dividendos en Europa, dejando fuera al Reino Unido, ascendió a 68.000 millones de dólares (57.774 millones de euros) al cierre del primer trimestre de 2026, lo que implica un repunte del 34% frente al mismo periodo del año anterior, según el informe “Vanguard Global Payout Pulse” relativo a los tres primeros meses del ejercicio.
El grueso de este avance se concentró en el ámbito sanitario, que aportó 7.000 millones de dólares (5.947 millones de euros). “Un pequeño número de empresas farmacéuticas representó la mayor parte del aumento, impulsado por unos dividendos anuales de marzo más elevados en un contexto de sólidos fundamentos”, explica el analista sénior de inversiones de Vanguard, João Saraiva.
A escala global, el reparto total de efectivo a los accionistas marcó un máximo histórico de 421.000 millones de dólares (357.719 millones de euros), un 6,7% más que en los tres primeros meses del ejercicio previo.
Casi la mitad de esta cifra tuvo su origen en Norteamérica, donde los dividendos sumaron 205.000 millones de dólares (174.201 millones de euros), un incremento del 9% impulsado, en gran medida, por factores estacionales.
Según Vanguard, el motor del avance en esta zona fue la aportación de 8.300 millones de dólares (7.053 millones de euros) del sector financiero, un 31% más, favorecida por nuevas inyecciones de capital y por la fortaleza de los resultados empresariales. “Los aumentos de dividendos y la aceleración de las recompras de acciones se produjeron tras la superación con éxito de las pruebas de resistencia de la Reserva Federal por parte de los bancos estadounidenses”, desgrana Saraiva.
En conjunto, alrededor de 45.000 millones de dólares (38.246 millones de euros) de los dividendos repartidos en Norteamérica procedieron de compañías financieras.
Este dinamismo ayudó a neutralizar las caídas ligadas a efectos de base en China y en los mercados emergentes, especialmente en la banca. En el caso chino, se produjo un recorte de 10.000 millones de dólares (8.499 millones de euros) en los pagos de dividendos de las entidades financieras debido a un cambio de calendario, ya que los cuatro mayores bancos abonaron sus retribuciones en diciembre.
Por su parte, los mercados emergentes mostraron un descenso interanual, que obedece a que el primer trimestre de 2025 fue “excepcionalmente fuerte” por el comportamiento de las entidades financieras brasileñas.
Con vistas al segundo trimestre, Vanguard anticipa que Europa “domine los repartos de dividendos a nivel mundial”, dado que la temporada de pago es estructuralmente intensa en los meses de abril y mayo.
De cara al resto de 2026, “los valores de los sectores de la energía y los materiales podrían volver a convertirse en factores clave a lo largo de 2026, siempre que persistan los altos precios de las materias primas en un contexto de riesgos geopolíticos continuos”, esgrime Saraiva.
En un escenario en el que los inversores dan mayor peso a la estabilidad de los pagos y a una menor exposición a riesgos de valoración, Vanguard prevé que las estrategias diversificadas de alto dividendo “sigan siendo un componente importante en 2026”, tanto como herramienta para amortiguar la volatilidad general de las carteras como vía de ingresos recurrentes.