El presidente de Banco Sabadell, Josep Oliu, ha insistido en su "plena confianza" en Marc Armengol, el directivo que tomará el relevo de César González-Bueno como consejero delegado de la entidad en las próximas semanas.
Oliu ha trasladado este respaldo público a Armengol durante su intervención en un encuentro organizado por “El Español” e “Invertia”. Está previsto que Armengol asuma formalmente el puesto de CEO el próximo mes, una vez que la junta general de accionistas apruebe su designación en la reunión convocada para el 6 de mayo.
"Tengo plena confianza en que él va a llevar el banco en esta nueva etapa, una nueva etapa de innovación diferente. Y de que va a saber llevar al equipo directivo del banco, que es un equipo innovador y joven, en el sentido que necesita para que nuestros clientes reciban del banco lo que hasta ahora han recibido", ha señalado Oliu.
El presidente ha añadido que aspira a que esta nueva fase bajo el liderazgo de Armengol consolide la percepción de la entidad por parte de sus clientes como "el mejor banco para las empresas".
Cuestionado sobre una posible participación de Sabadell en operaciones de integración bancaria, Oliu ha indicado que el banco se encuentra "en otra onda" y volcado en su propia "clave interna". Aun así, ha retomado la idea defendida por González-Bueno en los últimos meses, al subrayar que los bancos de tamaño medio son complementarios entre sí, aunque actualmente no exista 'momentum' ni apetito para abordar fusiones.
En relación con el debate sobre la simplificación del mapa bancario, Oliu ha sugerido que, tantos años después de la crisis financiera, podría ser oportuno revisar los marcos de supervisión y resolución con el fin de hacerlos más eficientes. "El sistema financiero europeo tiene que acabar teniendo una arquitectura suficientemente desahogada", ha remarcado.
El máximo responsable del banco catalán también ha mostrado prudencia al analizar las posibles derivadas para la economía española, de la que ha recordado que se encuentra relativamente aislada de Oriente Próximo. "Es difícil prever las consecuencias exactas", ha apuntado.
En cualquier caso, la entidad contempla un impacto limitado y progresivo, tanto sobre el crecimiento del producto interior bruto (PIB) como sobre la evolución de los tipos de interés.