Repsol ha recibido en España el primer petrolero cargado con crudo procedente de Venezuela como contraprestación por el gas generado en el activo Cardón IV, en virtud del acuerdo alcanzado con el Ejecutivo del país caribeño y amparado por la licencia general emitida por la Administración de Estados Unidos.
Este acuerdo estratégico suscrito con el Gobierno de Venezuela y la compañía estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) persigue apuntalar la estabilidad a largo plazo de la producción de gas en Cardón IV, operado conjuntamente con la italiana Eni, y fijar los mecanismos de pago, entre ellos la asignación gradual de cargamentos de petróleo.
En marzo, Repsol y Eni rubricaron un acuerdo estratégico con las autoridades venezolanas y PDVSA para asegurar la sostenibilidad de la producción de gas natural hasta todo 2026 en el activo Cardón IV -participado al 50% por ambas empresas- y reforzar la estabilidad a largo plazo de las operaciones.
La formalización de estos pactos se produjo tras la emisión de la Licencia General No. 50A (GL 50A) por parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento del Tesoro del Gobierno de Donald Trump, que autoriza a Repsol y a sus filiales a realizar transacciones relacionadas con las actividades de crudo y gas en Venezuela con el Gobierno venezolano, PDVSA y sus empresas vinculadas.
Asimismo, a mediados de abril, el grupo español cerró un acuerdo con el Ministerio de Hidrocarburos de Venezuela y con la petrolera estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA), condicionado al cumplimiento de ciertos requisitos, que le permitía recuperar el control de las operaciones y elevar la producción de crudo en Petroquiriquire (60% PDVSA y 40% Repsol), asegurar los mecanismos de pago y reforzar el marco operativo de sus proyectos en el país, bajo el acuerdo marco suscrito originalmente en 2023.
La producción de petróleo de Repsol en Venezuela ronda actualmente los 45.000 barriles brutos diarios, fundamentalmente en Petroquiriquire, y el grupo, tal y como ha reiterado su consejero delegado de Repsol, Josu Jon Imaz, está en disposición de incrementar en un 50% la producción bruta de crudo en un plazo de 12 meses y triplicarla en los próximos tres años, siempre que se mantengan las condiciones necesarias y se reinviertan en el país los ingresos generados.