Alrededor de un tercio de los viajeros en todo el mundo (31%) ha optado en el último año por cancelar o alterar sus vacaciones a causa de episodios meteorológicos extremos o desastres naturales —como olas de calor, tormentas, incendios forestales o inundaciones—, de acuerdo con el último estudio elaborado por Booking.
Además, el 55% de las personas encuestadas considera que determinados lugares se han vuelto "demasiado calurosos" para visitarlos en las fechas en las que les gustaría viajar. Asimismo, un 52% reconoce que ha tachado destinos de su lista de deseos tras conocer noticias sobre condiciones climáticas extremas o desastres naturales.
En este escenario, la investigación subraya que casi tres de cada cuatro turistas tiene en cuenta el peligro asociado al clima extremo tanto al escoger el destino (74%) como al fijar las fechas de sus vacaciones (74%).
A escala global, el 68% evita de forma deliberada los lugares famosos por su meteorología extrema, el 55% percibe que este tipo de clima incrementa el nivel de estrés al organizar un viaje y otro 55% cree que la falta de previsibilidad del tiempo complica decidir cuándo desplazarse.
"Para la mayoría de nosotros, las vacaciones representan una importante inversión emocional y financiera; y pensar en dónde y cuándo ir para minimizar las posibilidades de contratiempos o molestias es una parte fundamental del proceso de toma de decisiones para los viajeros", ha destacado el vicepresidente sénior de Alojamiento en Booking.com, Matthias Schmid.
Ante estas nuevas pautas, la demanda turística empieza a desbordar el periodo tradicional de temporada alta, según el informe de la plataforma, ya que el 42% tiene previsto viajar fuera de esos meses y el 25% se inclina por destinos con temperaturas más suaves.
Este cambio ya se deja notar en las búsquedas: se observa un incremento de las consultas globales hacia Eslovenia (+29%), Noruega (+33%) y Finlandia (+27%) durante los meses de mayor afluencia turística en 2025 frente al mismo periodo del año anterior.
Adaptación del alojamiento a una demanda marcada por el clima
La industria del alojamiento ya percibe con claridad el efecto de las alteraciones en los viajes ligadas al clima: el 40% de los establecimientos ha introducido cambios en su operativa por los riesgos climáticos, el 24% ha sufrido incidencias en las llegadas o salidas de huéspedes por episodios meteorológicos extremos y el 23% ha registrado molestias entre los clientes que se han traducido directamente en reseñas negativas.
En este contexto, Booking subraya que la situación abre la puerta a anticiparse a las inquietudes relacionadas con el clima, con el objetivo de salvaguardar la experiencia del huésped y reforzar su confianza durante el proceso de reserva.
"Para aquellos socios en destinos con climas más fríos, esto representa una oportunidad para captar demanda al posicionar sus propiedades como alternativas más cómodas y confiables. Además de climas más estables, los viajeros también pueden sentirse atraídos por la menor afluencia de gente y una mejor relación calidad-precio", ha explicado.