El aspirante propuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, para encabezar la Reserva Federal (Fed) ha comparecido este martes ante el Comité Bancario del Senado estadounidense para defender su candidatura y ha insistido en que no será una "marioneta" del inquilino de la Casa Blanca.
“No. Me siento honrado de que el presidente me haya nominado para el puesto y seré un actor independiente si soy confirmado como presidente de la Reserva Federal”, ha contestado Warsh cuando un senador le ha preguntado por las acusaciones de estar supeditado a Trump.
La sesión ha arrancado, como estaba programado, con el discurso inicial de Warsh —difundido ya el día anterior—, en el que ha reivindicado la autonomía de la política monetaria, aunque ha subrayado que los banqueros centrales deben conservar margen de maniobra y capacidad de adaptación a la hora de tomar decisiones en este terreno.
En una de las primeras intervenciones, la senadora demócrata Elizabeth Warren ha reprochado al nominado su papel como gobernador de la Reserva Federal durante la crisis financiera de 2008 y ha puesto en duda su independencia por su sintonía con las políticas de Trump, así como por su patrimonio —valorado en más de 100 millones de dólares—, pese a que él ha reiterado su compromiso de deshacerse de esos activos si llega a la presidencia de la Fed.
A medida que avanzaba la audiencia, la cuestión de la independencia de Warsh y sus vínculos con la Administración Trump se ha repetido de forma constante. El economista ha querido subrayar que, si finalmente es designado, su actuación al frente del banco central no estará condicionada por la Casa Blanca.
“El presidente nunca me pidió que me comprometiera con ninguna decisión particular sobre las tasas de interés, punto, y tampoco habría accedido a hacerlo si lo hubiera hecho, pero nunca lo hizo”, ha señalado.
En su propuesta para reformar el funcionamiento del banco central, Warsh ha dejado claro que pretende dar prioridad al uso de los tipos de interés frente a las variaciones del balance de la Fed como principal herramienta de política monetaria. Ha argumentado que los movimientos en el balance afectan sobre todo a quienes poseen activos financieros, mientras que las modificaciones en el coste del dinero “afectan a un sector mucho más amplio de la economía”.
Asimismo, ha censurado que los gobernadores realicen declaraciones antes de las reuniones en las que se deciden los tipos de interés, algo que ha calificado de “bastante contraproducente” y que ha hecho extensivo a otras orientaciones futuras, como las proyecciones sobre la trayectoria de los tipos, conocidas como ‘dot plot’.
“Necesitamos banqueros centrales humildes, ágiles, de mente abierta, capaces de reaccionar cuando disponemos de buenos datos, cuando los acontecimientos nos sorprenden”, ha defendido.
Tillis mantiene el bloqueo a la confirmación
El senador republicano Thom Tillis ha expresado su respaldo a Warsh como posible ‘guardián del dólar’, pero ha reiterado que seguirá sin apoyar su confirmación mientras continúe abierta la investigación del Departamento de Justicia contra el actual presidente de la Fed, Jerome Powell.
“Acabemos con esta investigación para que pueda apoyar tu confirmación”, ha reclamado el senador, que se ha erigido en pieza clave para que la nominación prospere, dada la ajustada correlación de fuerzas entre demócratas y republicanos.
El Ejecutivo estadounidense abrió una pesquisa sobre Powell en relación con la renovación de la sede del banco central, una actuación que el propio presidente de la Fed enmarcó en “las amenazas y la presión constante” procedentes de la Administración Trump.
“Si alguien piensa que porque un presidente te nombra puede controlarlo todo a su antojo, ese será un presidente de la Fed destinado al fracaso, si algo nos enseña la historia. Y tú has trabajado junto a algunos de los mejores, así que sé que sabrás hacerlo bien”, ha añadido Tillis.
Por ahora, el porvenir de Warsh sigue siendo incierto y la postura de Tillis determinará, de momento, si cuando concluya el mandato de Powell al frente de la Fed, previsto para este 15 de mayo, habrá un relevo designado.
En este contexto, Powell ya deslizó la posibilidad de permanecer en el cargo de forma interina hasta que se confirme a su sustituto, una opción que provocó la ira de Trump, que llegó a amenazar con destituirlo si optaba por ese camino.