El sorprendente avance de Adelante Andalucía en las elecciones del 17M y la debacle del PSOE-A plantea un escenario atroz para los de María Jesús Montero: un posible 'sorpraso' en el que había sido hasta ahora un histórico feudo socialista.
La formación de José Ignacio García se alzó en la jornada del domingo como la fuerza que más votos ganó respecto a las anteriores elecciones de 2022, alrededor de 231.000, traducidos en 6 diputados más en el Parlamento. En esta lista, el PSOE andaluz figura precisamente como el partido que menos creció (55.000 votos), justo por delante de Por Andalucía, que se dejó por el camino 22.000 electores.
Podemos y Ciudadanos se encargaron en 2015 de dar carpetazo al bipartidismo en el Congreso. Pero en el plano autonómico, la hegemonía de PP y PSOE ya había sido cuestionada mucho antes. En comunidades como Cataluña o País Vasco, las fuerzas soberanistas han sido históricamente las que mayor peso electoral han obtenido.
En otras como Galicia, pese a que el PP ha sido siempre favorito, hace tiempo que una formación nacionalista ocupó el espacio que en otro tiempo perteneció al PSOE. El Bloque Nacionalista Galego (BNG) de Ana pontón ha sido capaz tras mucho esfuerzo de consolidarse en el Parlamento gallego, ofreciendo una alternativa al socialismo gallego para la izquerda.
Su parecido programático con Adelante Andalucía es evidente. Pero, ¿logrará sus mismos resultados?
Adelante Andalucía irrumpe con fuerza
Adelante Andalucía ha sido una de las grandes protagonistas de estas elecciones. Pasa de 6 a 8 escaños con más de 401.000 votos, situándose por delante de Vox en provincias como Cádiz y Sevilla y consolidándose como la principal fuerza de la izquierda a la izquierda del PSOE.
Su líder, José Ignacio García, ha reivindicado que Adelante Andalucía es “la principal fuerza de la izquierda en Andalucía” y ha asegurado que el proyecto “ha llegado para quedarse”. Así, la comparación con el partido de Ana Pontón no es casual. El BNG ha logrado en Galicia consolidarse como una fuerza con identidad propia, discurso nacionalista y base social estable, combinando representación institucional con presencia en el movimiento social.
El discurso de Adelante se apoya en tres pilares: el andalucismo político, la defensa de los servicios públicos y una narrativa de soberanía social y territorial. En ese sentido, su estrategia se aleja de la lógica de coaliciones con partidos estatales y busca consolidar un espacio propio.
El espejo gallego: similitudes y límites
La comparación con el BNG se basa principalmente en el intento de ambos espacios de articular una identidad territorial fuerte dentro del Estado español. Tanto BNG como Adelante Andalucía comparten elementos como la defensa del autogobierno, el énfasis en lo social y un discurso de arraigo cultural.
Sin embargo, las diferencias siguen siendo relevantes. El BNG cuenta con una estructura histórica mucho más consolidada, décadas de implantación territorial y una base electoral más estable. Bajo el liderazgo de Ana Pontón, el Bloque ha logrado combinar un discurso identitario con propuestas sociales, feministas y de defensa de los servicios públicos.
Adelante Andalucía, en cambio, es un proyecto más reciente, surgido de fragmentaciones previas en la izquierda andaluza y todavía en proceso de definición organizativa cuyo origen como partido se remonta a 2021 tras importantes tensiones con Podemos.
El Bloque también surge como coalición, aunque se fundó en 1982 como formación que arroparía a diversas organizaciones del nacionalismo gallego, entre ellas Unión do Povo Galego (UPG), hoy fuerza mayoritaria. Su origen se enmarca en la consolidación del nacionalismo de izquierdas en Galicia tras la Transición, con el objetivo de articular una alternativa política propia para la comunidad autónoma.
En 1996 pasó a constituirse como partido, iniciando una trayectoria de crecimiento institucional que lo ha convertido en la principal fuerza del nacionalismo gallego en la actualidad. Y aunque en su pugna con el PSdeG sufrió importantes reveses, especialmente en esa década, a partir de 2020 ha logrado consolidarse como la gran alternativa política al Partido Popular de Alfonso Rueda.
Adelante Andalucía, sin un electorado definido
Con 25 diputados en el Parlamento, el partido de Ana Pontón sobresale en Galicia por encima de un PSdeG que solo obuvo 9 representantes en las anteriores elecciones de 2024.
Su voto es especialmente joven, con estudios elevados y se concentra en las grandes ciudades, cediendo las zonas rurales al Partido Popular. En cambio, Adelante Andalucía todavia no ha encontrado un perfil definido de su elector.
En ciudades como Sevilla no sobresale en términos de representación, salvo en zonas muy concretas de la periferia y, a la espera de los datos postelectorales, todavía no ha logrado destacar en ninguna categoría sociodemográfica.
¿Es Adelante Andalucía el BNG andaluz?
A pesar del avance electoral, la formación aún enfrenta desafíos clave: su implantación territorial desigual, la competencia interna en la izquierda y la dificultad de trasladar su discurso soberanista a mayorías amplias en Andalucía.
Las diferencias territoriales entre Andalucía y Galicía también son evidentes. Mientras que el PP ha logrado consolidar durante más de 40 años un voto rural, influenciado probablemente por una larga tradición minifundista gallega, entre otros factores, el campo andaluz, tradicionalmente latifundista, ha cedido finalmente terreno en las últimas dos legislaturas al PP pese a haber pertenecido históricamente al PSOE.
La comparación con el BNG resulta útil como referencia, pero todavía prematura como equivalencia política. Adelante Andalucía comparte con el bloque gallego la apuesta por un soberanismo de izquierdas con identidad territorial, pero carece aún de su recorrido histórico y estabilidad electoral.
Más que un “nuevo BNG”, Adelante Andalucía aparece hoy como un proyecto en construcción, con potencial de consolidación, pero aún en fase de definición estratégica dentro del mapa político andaluz.
Si logra consolidar su base electoral, ampliar su presencia municipal y dar el salto al Congreso -donde los de Ana Pontón cuentan con un diputado- la comparación con el BNG dejará de ser una hipótesis para convertirse en una realidad política.