Alrededor de 290 ocupantes fueron desalojados este lunes de un avión de Turkish Airlines después de que se declarase un incendio tras el aterrizaje en el aeropuerto de Katmandú, capital de Nepal. El incidente, que no dejó víctimas, obligó a detener las operaciones del aeródromo durante algo menos de dos horas.
El viceportavoz de la Autoridad de Aviación Civil de Nepal, Gyanendra Bhul, explicó que las llamas se originaron en uno de los trenes de aterrizaje, lo que hizo que el aparato quedara inmovilizado en una de las pistas y llevó a las autoridades a ordenar la suspensión temporal de todos los vuelos.
En total, 288 personas entre pasajeros y miembros de la tripulación fueron evacuadas de la aeronave, según informó el diario “The Kathmandu Post”. Las operaciones aeroportuarias permanecieron interrumpidas alrededor de una hora y media antes de reanudarse con normalidad.
Bhul detalló que el avión será sometido a revisiones técnicas con el fin de esclarecer qué provocó el incidente. “Hemos iniciado un detallado estudio técnico del incidente”, señaló.
Por su parte, el vicepresidente para Comunicaciones de Turkish Airlines, Yahya Üstün, indicó en redes sociales que tras “el aterrizaje normal” del aparato, un Airbus A330, “se observó humo en el tren de aterrizaje durante el rodaje” por la pista.
“Siguiendo las instrucciones de la torre de control, los pasajeros fueron evacuados de forma preventiva a través de las rampas de emergencia”, añadió, subrayando que “el proceso de evacuación se completó con éxito y no se registraron heridos”.
“Se ha programado un vuelo adicional para el trayecto de regreso, mientras que nuestros equipos ya han iniciado las inspecciones técnicas de la aeronave. Las evaluaciones iniciales indican que el humo fue causado por un fallo técnico en una tubería del sistema hidráulico”, concluyó Üstün.