El jefe de Estado de Camerún, Paul Biya, ha dado luz verde a una nueva ley que devuelve a la arquitectura institucional del país la figura del vicepresidente, un puesto suprimido en 1984. Por el momento no se ha revelado quién será la primera persona en asumir la Vicepresidencia desde que el actual mandatario accedió al poder hace más de cuarenta años.
La Presidencia ha difundido en redes sociales el decreto, en el que se subraya que el presidente, “elegido por toda la nación, debe ser símbolo de la unidad nacional”, y se especifica a continuación que “estará asistido por un vicepresidente”.
El texto legal establece que “en caso de que la oficina del presidente de la República esté vacante a causa de muerte, dimisión o incapacidad permanente, tras decisión debida del Consejo Constitucional, el vicepresidente debe completar el mandato del presidente de la República”.
El documento también detalla que, si el vicepresidente se viera igualmente imposibilitado para ejercer sus responsabilidades “o en caso de que no haya vicepresidente”, “deben celebrarse elecciones para elegir un nuevo presidente de la República, no menos de 20 días antes y no más de 120 días después de que se notifique la vacancia”.
Con esta reforma, Biya se reserva la potestad de designar al nuevo vicepresidente, un movimiento interpretado como parte de su estrategia para ordenar la sucesión en el poder. El veterano dirigente juró el cargo en noviembre de 2025 para un octavo mandato consecutivo al frente del país, que gobierna de forma ininterrumpida desde 1982.
En los comicios celebrados el 12 de octubre, Biya se proclamó vencedor frente a su principal rival, Issa Tchiroma Bakary. Este opositor se ha negado desde entonces a aceptar el resultado, sostiene que él fue el auténtico triunfador de la cita con las urnas y denuncia un fraude electoral destinado a favorecer al que está considerado el jefe de Estado de mayor edad del planeta, que obtuvo un 53,7% de los sufragios.