El candidato presidencial del Pacto Histórico en Colombia, Iván Cepeda, ha repudiado con contundencia los últimos atentados atribuidos a la guerrilla del Estado Mayor Central de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), liderada por alias 'Iván Mordisco', y ha subrayado que este tipo de acciones terminan favoreciendo a la extrema derecha en la próxima contienda presidencial.
“Expreso mi más enérgico rechazo a estos actos de barbarie. Condeno de manera absoluta la muerte y las graves afectaciones causadas a la población civil mediante el uso de explosivos. Exijo a las autoridades desplegar todas sus capacidades investigativas para identificar, judicializar y sancionar con celeridad a los responsables de estos hechos atroces”, ha manifestado Cepeda en un comunicado público.
El aspirante ha remarcado que estas acciones violentas “se presenten en regiones del sur del país donde existe un amplio respaldo ciudadano a nuestro proyecto político” y ha planteado dudas sobre si detrás de los ataques hay motivaciones políticas dirigidas a beneficiar a sectores de derecha.
En esa línea, ha señalado que “surge una inquietud legítima sobre si, además de causar daño y zozobra en la población, estos hechos buscan generar un clima de miedo que favorezca intereses de sectores de extrema derecha empeñados en desestabilizar el país y entorpecer el desarrollo democrático del proceso electoral. Solicito a las autoridades esclarecer con rigor este contexto y posibles motivaciones”.
Al mismo tiempo, uno de sus contrincantes, el ultraderechista Abelardo de la Espriella, ha lanzado un mensaje directo a los jefes guerrilleros, advirtiéndoles de que, si llega al poder, “los voy a dar de baja”, expresión que utiliza como eufemismo de matar.
En su intervención, De la Espriella ha recordado que “esos atentados han enlutado al Cauca y al Valle del Cauca, a las madres que lloran a sus hijos, a los padres que entierran a sus muchachos, a los hermanos que ven cómo el terror les arrebata la vida. No están solos, queridos compatriotas. Colombia entera llora con ustedes”.
Ha asegurado además que “esta sangre no quedará impune”, y ha reclamado el fin de la política de paz total impulsada por el presidente Gustavo Petro, reclamando el retorno a una estrategia de mano dura contra las organizaciones armadas.
El candidato de extrema derecha ha insistido en que “estos no son actos aislados, son parte de un plan de desestabilización del desgobierno de Petro y de sus cómplices”, al tiempo que ha responsabilizado también a “los gobiernos blandos que le antecedieron” de haber abierto el camino a la situación actual.
Según su discurso, “la sangre que hoy se derrama es consecuencia directa de la tal paz total de pacotilla de Gustavo Petro, que es la hija ilegítima de la paz de (Juan Manuel) Santos”, una política que, a su juicio, habría facilitado el rearme de los grupos armados ilegales y la pérdida de control estatal sobre amplias zonas del territorio.
De la Espriella ha denunciado que “hoy vemos territorios perdidos. Convirtieron al suroccidente, al Catatumbo y a extensas zonas del Caribe y del Pacífico en feudos de la muerte. Petro desmanteló las Fuerzas Armadas, persiguió a los militares, negoció con los narcos y les entregó el territorio”, responsabilizando directamente al actual Gobierno de la expansión de la violencia.
Frente a ello, ha prometido que, si gana las elecciones, “en la era del Tigre”, el presidente volverá a asumir plenamente el papel de “el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas”. “Yo personalmente declararé la guerra frontal, sin tregua ni negociación, contra el narcoterrorismo”, ha insistido.
Ha avanzado que, nada más asumir el cargo, firmará una resolución para declarar “como objetivos militares de 'Mordisco', 'Calarcá' y todos los comandantes de estas bandas narcoterroristas”. “Los voy a dar de baja. Serán objetivos militares prioritarios de las Fuerzas Armadas de nuestro país (...). Ofreceré recompensas millonarias en dólares por información que conduzca a la captura de estos miserables bellacos narcoterroristas”, ha concluido, defendiendo una respuesta militar sin concesiones.