El supuesto 'pucherazo' y las elecciones en Andalucía: por qué la batalla entre Pedro Sánchez y Susana Díaz en 2016 importa en 2026

Las imágenes inéditas del órgano que forzó la salida de Pedro Sánchez recuperan uno de los episodios más tensos del socialismo español y vuelven a poner el foco en la pugna con Susana Díaz en plena recta final de las elecciones de Andalucía, antiguo feudo de la dirigente socialista

5 minutos

 Pedro Sánchez participa en un mítin del PSOE junto a Susana Díaz. Europa Press

Pedro Sánchez participa en un mítin del PSOE junto a Susana Díaz. Europa Press

Comenta

Publicado

Última actualización

5 minutos

Más leídas

El PSOE vuelve a mirar a uno de los capítulos más traumáticos de su historia reciente. La publicación de varios vídeos inéditos del Comité Federal del 1 de octubre de 2016, difundidos esta semana por The Objective, ha reactivado el debate sobre cómo se produjo la caída de Pedro Sánchez como secretario general del partido y sobre las acusaciones cruzadas de irregularidades durante aquella jornada.

Las imágenes corresponden a una reunión que duró más de doce horas y que terminó con la dimisión de Sánchez tras una batalla interna sin precedentes entre dos bloques enfrentados: los partidarios del entonces líder socialista, conocidos como pedristas, y el sector crítico, identificado con la entonces presidenta andaluza Susana Díaz, los denominados susanistas. 

¿Quién era Pedro Sánchez en 2016?

En aquel momento, Pedro Sánchez no era presidente del Gobierno ni el dirigente consolidado que hoy lidera el PSOE. Era secretario general desde 2014 y afrontaba una fuerte contestación interna tras dos elecciones generales sin mayoría clara y con el partido en retroceso electoral.

La gran discusión estratégica giraba en torno a qué hacer con la investidura de Mariano Rajoy, líder del PP. Una parte relevante del PSOE defendía facilitar su Gobierno mediante la abstención para evitar unas terceras elecciones. Sánchez, en cambio, rechazaba esa opción y exploraba una mayoría alternativa con Podemos y otras fuerzas parlamentarias.

¿Quién era Susana Díaz en 2016?

Susana Díaz era entonces la dirigente con mayor poder territorial del PSOE. Presidía la Junta de Andalucía y controlaba la federación socialista andaluza, históricamente la federacion más influyente del partido.

Tras ser designada como sucesora de Juan Antonio Griñán en Andalucía, Díaz representaba la alternativa interna a Sánchez, más 'centrada' y conectada con la vieja guardia del partido. Aunque no formalizó su candidatura en ese momento, su entorno político fue clave en la ofensiva que cuestionó el liderazgo del secretario general que ha tenía de telón de fondo 'entronizarla'. El enfrentamiento entre ambos simbolizaba también dos modelos de partido: uno más vinculado al aparato territorial tradicional y otro que buscaba apoyarse en la militancia.

¿Qué ocurrió en el Comité Federal?

El detonante inmediato fue la dimisión de 17 miembros de la Ejecutiva Federal, una maniobra impulsada por críticos con el objetivo de forzar la salida de Sánchez, movimiento pergeñado por la 'familia' política de Díaz. 

El Comité Federal -máximo órgano del partido entre congresos- debía decidir cómo interpretar esa situación y qué pasos seguir. Lo que debía ser una reunión interna acabó convertido en una jornada caótica, con interrupciones, recesos, discusiones sobre el reglamento y enfrentamientos públicos. Las nuevas imágenes destapadas por The Objective muestran momentos de máxima tensión entre los miembros de la mesa, especialmente durante el debate sobre cómo votar.

¿Por qué se habla de “pucherazo”?

La palabra pucherazo se utiliza en España para referirse, de forma coloquial, a un supuesto amaño electoral o manipulación del voto. No implica necesariamente un delito probado, sino la percepción de que un proceso no ha sido limpio o transparente.

En este caso, el término fue utilizado por dirigentes del sector crítico cuando se intentó habilitar una votación secreta en urna dentro de una sala anexa, lejos del pleno visible del Comité.

Los críticos consideraban que ese sistema carecía de transparencia y buscaba beneficiar a Sánchez. Defendían una votación nominal o a mano alzada para que cada miembro se retratara públicamente. Los partidarios de la urna sostenían, por el contrario, que el voto secreto protegía a los miembros del Comité frente a presiones territoriales. 

Desde la dirección del PSOE actual se ha intentado rebajar la controversia que han provocado las imágenes alegando que las imágenes responden al “funcionamiento ordinario de una votación presencial” y niegan cualquier irregularidad

Del derrocamiento al regreso

Tras esa noche de navajazos políticos, Sánchez que parecía acabado protagonizo uno de los retornos a la política más sorprendentes de la democracia. Meses después, lanzó una campaña directa a la militancia, recorrió España y venció en las primarias de 2017 frente a Susana Díaz y Patxi López.

Ese triunfo cambió el equilibrio interno del PSOE y consolidó a Sánchez como líder indiscutido del partido. Un año más tarde llegaría a La Moncloa tras la moción de censura contra Rajoy. Por eso, el Comité Federal de 2016 no fue solo una crisis orgánica: fue el punto de ruptura que acabó redefiniendo el liderazgo del PSOE y la política española posterior.

¿Por qué afecta a las elecciones en Andalucía?

La crisis interna de 2016 no es solo un episodio del pasado: sigue teniendo consecuencias directas en las elecciones andaluzas del 17 de mayo. María Jesús Montero, candidata del PSOE-A, ha optado por una estrategia de integración entre las distintas familias internas del partido y cerró hace meses un pacto de no agresión con Susana Díaz, antigua rival del sanchismo y figura clave en aquella etapa. Montero ha aceptado incorporar perfiles vinculados al susanismo en las listas para evitar una nueva guerra orgánica en plena campaña.

La decisión responde a una necesidad política evidente. El PSOE andaluz llega a la cita electoral con encuestas adversas y necesita transmitir unidad tras años de divisiones entre corrientes: sanchistas, susanistas, cuadros provinciales históricos y nuevos perfiles alineados con Ferraz. Reabrir ahora viejos enfrentamientos sería, según dirigentes del partido, “buscar problemas innecesarios”.

Por ahora la estregia no solo no está funcionado sino que ha traído nuevas sacudidas 'orgánicas' y problemas adicionales en provincias. Ni el sector 'susanista' ha traído votos -ahí están los resultados de todas las encuestas, casi siempre por debajo de los datos de 2022- sino que también ha dado problemas al confeccionar las listas, como se ha visto en Cádiz. 

De esta manera, aunque Susana Díaz no formará parte de las candidaturas, mantiene influencia territorial y dirigentes afines en varias provincias, por lo que su papel sigue siendo relevante y el entrar en campaña y estos nuevos vídeos ponen en alerta a las diversas familia políticas sobre cómo podría quedar el poder si hay una debacle electoral de los de María Jesús Montero.

Andalucía y la 'cabra' socialista 

Andalucía no es una federación cualquiera dentro del PSOE. Durante décadas fue considerada el gran bastión electoral del socialismo español, hasta el punto de que Alfonso Guerra popularizó la frase de que “en el PSOE presentamos de candidato a una cabra y gana la cabra”, por el dominio incontestable del partido, especialmente en esa comunidad. Sin embargo, ese escenario ha cambiado de forma profunda.

Desde que Susana Díaz ganara las elecciones de 2018 con el peor resultado histórico del PSOE andaluz hasta ese momento -seguramente por la decisión de desacoplarse las elecciones generales y darse perfil propio- perdiendo la Junta y posteriormente el poder político en la federación, el partido ha encadenado retrocesos electorales y pérdida de influencia nacional.

Pánico a la desmovilización 

La palabra clave es 'desmovilización'. Aquí el pánico socialista es cada voto cuenta y desde San Vicente, sede del PSOE de Andalucía, saben que cualquier indicio de lucha interna puede conducir a una pérdida de votos que se necesitan con urgencia para taponar un mal desate electoral: por eso se llegó a un acuerdo en las listas de Cádiz -que según diversos medio llegaron amenazar con 'bajar los brazos' en la campaña y de esta manera cualquier debate que reactive el choque Sánchez-Díaz de 2016 no solo remueve viejas heridas: afecta a una organización que intenta reconstruirse y recuperar votos. A escasos días de las elecciones del 17 de mayo, las espadas siguen en alto en el sur.