El Alto Consejo de Estado libio acusa a la ONU de dañar la estabilidad del país

El Alto Consejo de Estado libio acusa a la misión de la ONU de exceder su mandato y poner en riesgo el frágil proceso político y electoral en el país.

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Bandera de Libia Europa Press/Contacto/Maksim Konstantinov

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El Alto Consejo de Estado de Libia, máximo órgano consultivo del Ejecutivo reconocido por la comunidad internacional, ha cargado contra la misión de Naciones Unidas en el país (UNSMIL), a la que responsabiliza de poner en riesgo la paz y la estabilidad al adoptar una serie de decisiones “unilaterales” en el marco del proceso político y de los esfuerzos para organizar elecciones.

El presidente del Alto Consejo, Mohamed Takala, ha trasladado en una carta remitida este miércoles al secretario general de la ONU, António Guterres, que la misión está sobrepasando el mandato que tiene encomendado al impulsar “medidas unilaterales”, entre ellas la creación de estructuras paralelas, en particular el comité asesor y la plataforma de Diálogo Estructurado (DE).

El comité asesor se constituyó con el objetivo de desbloquear los puntos de fricción en torno a la convocatoria de elecciones en Libia —un proceso aún encallado—, mientras que la plataforma de Diálogo Estructurado (DE) pretende favorecer un escenario político más inclusivo con la participación de representantes de instituciones soberanas, organizaciones de la sociedad civil, partidos políticos y otros actores libios.

“Esto constituye una violación de la soberanía nacional y una marginación de las instituciones establecidas mediante el consenso libio”, ha manifestado Takala, antes de criticar que la designación de los integrantes de estos órganos se ha hecho “con criterios poco transparentes y sin coordinación con las instituciones pertinentes”.

Del mismo modo, ha acusado a la misión de que “la misión ha seleccionado de forma deliberada a figuras afiliadas a instituciones políticas libias”, sin consulta previa con las autoridades, con el objetivo de “facilitar acuerdos políticos que responden a intereses particulares y que podrían conducir a un retorno al autoritarismo”.

“Esto es precisamente lo que los propios expertos de la ONU han advertido en sus informes sobre corrupción. Este enfoque no solo amenaza la estabilidad, sino que también socava la confianza del pueblo libio en la imparcialidad de la organización internacional”, ha recalcado en la misiva.

En la misma línea, Takala ha mostrado su “asombro” ante el “desprecio” de la misión hacia los entendimientos alcanzados entre la Cámara de Representantes y el Alto Consejo, sobre todo en lo relativo a la reconfiguración de la Comisión Electoral, frente a la apuesta de la UNSMIL por crear “comités con funciones y poderes limitados, carentes de fundamento jurídico y legitimidad”. “Esto agrava el estancamiento político en lugar de resolverlo”, ha añadido.

Por este motivo, el Alto Consejo solicita a Guterres su “intervención directa para corregir el rumbo de la misión”, exigiendo que “cumplir estrictamente con su mandato” y que sus actuaciones “se limiten a las instituciones legítimas existentes” con el fin de salvaguardar “el proceso democrático y evitar que el país caiga en una nueva espiral de división o de gobierno autoritario”.

El Consejo Presidencial de Libia ya había manifestado anteriormente sus reparos ante la creación de un mini-comité impulsado por la misión para tratar de superar el prolongado bloqueo político, integrado por cuatro representantes del autodenominado Ejército Nacional Libio, con base en Tobruk, y otros cuatro del Gobierno de Unidad Nacional, asentado en Trípoli.

En la actualidad, Libia continúa fracturada en dos administraciones después de que la Cámara de Representantes diera por concluido el mandato de Abdul Hamid Dbeibé tras el aplazamiento de las presidenciales previstas para diciembre de 2021 y designara como primer ministro a Fazi Bashaga, posteriormente suspendido y sustituido por Osama Hamad. Dbeibé rechazó su destitución y decidió seguir en el cargo hasta que se celebren los comicios.