Estados Unidos enfría las expectativas sobre una ampliación del alto el fuego con Irán

La Casa Blanca evita comprometerse con una extensión de la tregua y reconoce a Pakistán como único mediador, en un contexto de escalada militar israelí y nuevas amenazas de Teherán en el Golfo.

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La portavoz de la Casa Blanca, Karoline Leavitt Europa Press/Contacto/Mehmet Eser

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La Casa Blanca ha rebajado las expectativas sobre una posible ampliación del alto el fuego con Irán y ha negado que exista, por ahora, una petición formal en ese sentido. La portavoz Karoline Leavitt ha asegurado este miércoles en rueda de prensa que Estados Unidos sigue negociando, pero sin haber solicitado oficialmente extender la tregua.

No es cierto en este momento; seguimos participando activamente en las negociaciones”, ha afirmado, al tiempo que ha admitido contactos en marcha para posibles reuniones presenciales, aunque sin detalles concretos. En ese escenario, Washington mantiene el optimismo, en línea con las declaraciones ante la prensa del martes del presidente estadounidense Donald Trump.

Leavitt ha confirmado además que Pakistán se mantiene como el único canal de mediación reconocido, y que cualquier nuevo encuentro seguiría el formato de las conversaciones celebradas en Islamabad, que terminaron sin acuerdo tras intensas negociaciones. “Es muy probable que sean en el mismo lugar que la última vez”, ha manifestado.

“Los paquistaníes han sido unos mediadores excepcionales durante todo este proceso, y apreciamos enormemente su amistad y sus esfuerzos para lograr este acuerdo. Son los únicos mediadores en esta negociación”, ha dicho ante los medios, rechazando que por ahora se haya decidido extender el alto el fuego vigente.

Ese primer intento de negociación concluyó sin un pacto para detener de forma definitiva las hostilidades, aunque se mantiene un alto el fuego de 15 días que pretende abrir un margen para la diplomacia y alcanzar un acuerdo más amplio que detenga la ofensiva de Estados Unidos e Israel, a cambio del levantamiento de las sanciones contra Irán, la normalización de la situación en Ormuz y la firma por parte de la República Islámica de un nuevo acuerdo nuclear.

Israel intensifica su ofensiva en Líbano 

Mientras las negociaciones avanzan sin resultados claros, la situación sobre el terreno sigue deteriorándose. Israel ha recrudecido este miércoles sus ataques en el sur de Líbano, incluso cuando crecen las especulaciones sobre un posible alto el fuego con la milicia chií Hezbolá.

Las autoridades sanitarias libanesas han denunciado un “crimen atroz” contra personal sanitario, tras una cadena de bombardeos contra ambulancias que acudían a rescatar heridos en la zona de Nabatie. Según el balance oficial, tres paramédicos han muerto, seis han resultado heridos y uno permanece desaparecido.

El patrón de ataques, con varias ambulancias alcanzadas de forma consecutiva, ha sido calificado por Beirut como parte de una estrategia “sistemática”. Desde el inicio de esta fase del conflicto, más de 2.150 personas han muerto en Líbano y más de 7.000 han resultado heridas, incluidos centenares de menores.

Irán amenaza con cerrar el Golfo 

En este contexto de máxima tensión, Irán ha elevado el tono este miércoles y ha advertido de que podría bloquear el tráfico comercial en el golfo Pérsico, el mar de Omán y el mar Rojo si Estados Unidos mantiene su presión naval en el estrecho de Ormuz.

El general Alí Abdolahi, comandante del Cuartel General Central Jatam al Anbiya, ha asegurado que cualquier intento de prolongar el bloqueo supondría una violación del alto el fuego vigente. “No permitiremos la continuidad de ningún tipo de exportación ni importación en la región”, afirmó.

La amenaza apunta directamente a una de las arterias clave del comercio energético mundial y añade un nuevo elemento de riesgo a un conflicto que ya tiene repercusiones globales.