El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, ha sostenido este lunes que, en su opinión, no hay una “solución militar” para la crisis que atraviesa Cuba, y ha insistido en la necesidad de impulsar un “diálogo constructivo” con el objetivo de que el pueblo cubano “no siga sufriendo” de la forma “dramática” en que lo hace actualmente.
“Nos preocupa mucho la situación humanitaria en Cuba”, ha recalcado Guterres durante una rueda de prensa, en la que ha reiterado que “no hay una solución militar que se pueda buscar” para la isla. Por ello, ha instado a “mantener un diálogo significativo para asegurar que el pueblo cubano no siga sufriendo de forma tan dramática como lo está haciendo”.
Sus palabras se producen después de que, a comienzos de mayo, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, mencionara la posibilidad de que su país “tome el control” de Cuba en un futuro próximo, deslizando incluso una eventual intervención militar una vez concluidas sus operaciones en Irán.
En este contexto, Guterres ha aprovechado para censurar el último paquete de sanciones impuesto por el mandatario estadounidense contra La Habana. Dichas medidas fueron calificadas por el presidente cubano, Miguel Díaz-Canel, como una “agresión unilateral”, y el secretario general las ha descrito como una violación del Derecho Internacional.
“Nuestra postura con respecto a las sanciones contra Cuba es muy clara. Cada año se aprueba una resolución de la Asamblea General que considera que esas sanciones violan el Derecho Internacional”, ha recordado el jefe de la ONU.
SOBRE UNA POSIBLE “SITUACIÓN SIMILAR” A VENEZUELA
En la misma comparecencia ante los medios, Guterres ha sido preguntado por la hipótesis de que se dé una “situación similar” a la ocurrida el pasado mes de enero en Venezuela, cuando Estados Unidos llevó a cabo una incursión militar en el país que terminó con la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, en Caracas, junto a su esposa, Cilia Flores. Ambos fueron trasladados a Nueva York y permanecen recluidos en el Centro de Detención Metropolitano de Brooklyn.
Sobre este extremo, el secretario general de la ONU ha indicado que no considera “posible” que se repita una “situación similar”, ya que, ha remarcado, “Venezuela era completamente diferente”. “En Venezuela, para ser sinceros, asistimos a una operación militar contra (Nicolás) Maduro, pero tengo la impresión de que hubo una gran complicidad dentro del sistema político venezolano”, ha explicado, añadiendo que establecer paralelismos entre Cuba y Venezuela le parece “una comparación injusta”.
A raíz de estas manifestaciones, el Gobierno venezolano ha reaccionado con dureza. A través de un comunicado oficial, ha expresado su “firme protesta” al considerar que las declaraciones de Guterres “contienen afirmaciones impropias de su alta investidura” y resultan “contrarias a los principios de objetividad, prudencia, imparcialidad y buena fe” establecidos en la Carta de Naciones Unidas.
“Estas declaraciones reflejan el progresivo deterioro de una Secretaría General incapaz de contribuir eficazmente a la paz y a la solución de los grandes conflictos que hoy estremecen a la humanidad”, señala el texto difundido en redes sociales por el ministro de Exteriores de Venezuela, Yván Gil.
Según la postura de Miraflores, “nunca antes” la ONU “había enfrentado un deterioro tan profundo de su credibilidad ante los pueblos del mundo”, y denuncia que la Secretaría General se muestra “incapaz de garantizar equilibrio y apego a los principios de la Carta de Naciones Unidas frente a los actuales desafíos globales”.