Un grupo de haredíes israelíes que se manifestaban contra la detención de un joven acusado de evadir el servicio militar en las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ha irrumpido este martes en el patio de la residencia del jefe de la Policía Militar, el general de brigada Yuval Yamin, en Ascalón, localidad costera del suroeste del país. El incidente ha derivado en hasta 25 arrestos, a los que se han añadido otras detenciones en protestas vinculadas a la misma corriente ultraortodoxa en distintos puntos de Israel.
Los detenidos han sido arrestados después de que “un grupo de alborotadores llegara a la vivienda de un alto mando de las FDI, derribara y dañara el muro de la casa, vallara el patio de la vivienda, se comportara de forma violenta y alterara la rutina”, según ha detallado la portavocía de la Policía de Israel en un comunicado oficial.
“Al recibir el aviso del incidente, se llamó a las fuerzas policiales al lugar y estas iniciaron operaciones para controlar el orden y desalojar a los alborotadores; en el proceso, detuvieron y arrestaron a 25 manifestantes, algunos de los cuales son menores de edad”, continúa la nota difundida por las autoridades.
El comunicado recoge igualmente la reacción del comisario de Policía, Danny Levy, que ha condenado “enérgicamente” los disturbios y ha recalcado que suponen “un peligroso traspaso de una línea roja y un hecho inaceptable”. Aunque ha admitido que “protestar es un derecho”, ha remarcado que “la violencia, la intrusión y las amenazas a los familiares no forman parte” de ese derecho.
En la misma línea, la portavocía policial ha subrayado que “seguirá actuando con firmeza contra cualquier manifestación de violencia y violación de la ley, trabajará para llevar a los implicados ante la justicia y seguirá trabajando para mantener el orden público y la seguridad de los ciudadanos israelíes”.
El primer ministro, Benjamin Netanyahu, se ha sumado a las críticas y, mediante un breve mensaje en redes sociales, ha expresado su “enérgica” condena a lo que ha calificado de “ataque salvaje y violento contra un alto oficial de la Policía militar”. “Exijo que se tomen medidas contundentes contra los responsables”, ha añadido.
La irrupción en la vivienda del jefe de la Policía Militar ha sido el episodio más grave de una jornada marcada por protestas de haredíes ultraortodoxos pertenecientes a una facción extremista, que han protagonizado incidentes a lo largo del territorio israelí.
En otra de las acciones, los manifestantes han bloqueado una carretera próxima a la ciudad de Bnei Barak, en el centro del país. Cuando llegaron las fuerzas de seguridad, “no hicieron caso a las instrucciones” y siguieron “infringiendo la orden” de abandonar una concentración declarada ilegal, según ha explicado la Policía israelí en otro comunicado.
“La Policía se ha visto obligada a utilizar la fuerza para sacar los vehículos que habían quedado atrapados en la manifestación”, indica el texto, que añade que tres personas han sido detenidas tras “atacar a agentes de Policía, lanzar piedras y utilizar artefactos pirotécnicos” contra los efectivos desplegados.
Además, la portavocía ha informado de que agentes de Policía y soldados de la Guardia Fronteriza han dispersado otros “disturbios violentos” registrados en “varios puntos de Jerusalén y Beit Shemesh”, situada algo más al suroeste, donde también se han producido cortes de tráfico y bloqueos de carreteras.
“Durante la intervención, la Policía se ha enfrentado a manifestantes violentos que han bloqueado las vías de tráfico para vehículos y el tranvía, prendido fuego a banderas israelíes y lanzado piedras”, señala otro comunicado. La oficina del portavoz precisa que los agentes “han hecho uso de la fuerza” y que uno de ellos “ha sido agredido”, tras lo que “el sospechoso del ataque ha sido detenido y trasladado a la comisaría para continuar con la investigación”.