Las autoridades iraníes han interpuesto este martes una demanda contra Estados Unidos ante un tribunal de arbitraje con sede en La Haya, en Países Bajos, al que acusan de una “agresión militar” contra el país, de “atacar sus instalaciones nucleares”, de “imponer sanciones económicas” y de “amenazar con recurrir a la fuerza”. La acción judicial busca que se depuren responsabilidades por estas actuaciones.
Teherán ha registrado el caso ante el Tribunal de Reclamaciones Irán-Estados Unidos, constituido en la ciudad neerlandesa en 1981 en el marco de los Acuerdos de Argel para poner fin a la crisis de los rehenes, iniciada en 1979 y cerrada dos años más tarde, según ha informado la cadena de televisión iraní IRIB.
Las autoridades iraníes sostienen ahora que Washington habría vulnerado “sus obligaciones internacionales” con la ofensiva de doce días lanzada junto a Israel contra el país el pasado mes de febrero, una campaña militar que permanece actualmente bajo una frágil tregua y que Teherán considera contraria a los compromisos asumidos en 1981.
El primer párrafo de dichos Acuerdos de Argel recoge el compromiso de Estados Unidos de “no interferir, directa o indirectamente, política o militarmente, en los asuntos internos de Irán”. Estos entendimientos fueron negociados bajo la mediación del Gobierno de Argelia y rubricados en la capital de este país norteafricano como base para normalizar las relaciones bilaterales.
Por este motivo, Irán ha solicitado al tribunal que “responda por la violación de los acuerdos, ordene a Estados Unidos poner fin inmediato a toda injerencia en los asuntos internos de Irán y que exija a Estados Unidos ofrecer garantías para evitar la repetición de tales actos ilícitos”, reclamando así que se detenga cualquier intervención futura que contravenga lo pactado.
Junto a ello, Teherán demanda una compensación integral por los perjuicios atribuidos a las actuaciones de Washington. De acuerdo con el párrafo 1 de los Acuerdos de Argel, Estados Unidos se obligó a abstenerse de cualquier intervención, ya fuera directa o indirecta, política o militar, en los asuntos internos iraníes, un compromiso que Irán considera ahora quebrantado.