Islandia ha anunciado que celebrará un referendo el próximo 29 de agosto para decidir sobre la reapertura de las negociaciones de adhesión a la Unión Europea (UE), suspendidas desde 2015. La iniciativa sigue la propuesta realizada por el Gobierno socialdemócrata de Kristrún Frostadóttir hace dos meses, en el marco de su programa de cooperación con Bruselas.
El Parlamento islandés aprobó la moción para celebrar la consulta con 34 votos a favor, 8 en contra y 14 abstenciones, según informó la radiotelevisión pública RÚV. El Ejecutivo de Frostadóttir controla 36 de los 63 escaños del Parlamento, por lo que la aprobación era previsible. En caso de que el resultado del referendo sea favorable y se alcance un acuerdo con la UE, se prevé la realización de una segunda consulta para ratificar el eventual pacto.
Contexto histórico y político
La Alianza Socialdemócrata, que regresó al Gobierno tras una década fuera del poder, ha sido el principal impulsor del ingreso en la UE y lideró las negociaciones iniciales. En los últimos años, el apoyo ciudadano al bloque europeo ha crecido, especialmente tras la invasión rusa de Ucrania, aumentando la presión a favor de Bruselas en Islandia.
Históricamente, Islandia se ha mostrado reticente a la integración europea, principalmente por el recurso pesquero, motor económico del país, y la defensa de su independencia nacional. Tras la crisis financiera de 2008, el país mostró un incremento del apoyo a la UE, lo que llevó al Gobierno socialdemócrata de Jóhanna Sigurdardóttir a solicitar oficialmente la adhesión en julio de 2009 y a abrir las negociaciones, pese a las dudas del socio minoritario de la coalición.
Pesca y agricultura, los principales puntos de fricción
Las negociaciones quedaron bloqueadas en varios capítulos sensibles, especialmente en pesca y agricultura, mientras que se habían cerrado acuerdos en once de los 33 capítulos. La disputa con países de la UE por la quiebra del banco Icesave, las tensiones derivadas de la crisis del euro y los conflictos internos del Gobierno rojiverde reforzaron el euroescepticismo en la sociedad islandesa.
En 2013, el Gobierno rojiverde suspendió temporalmente las conversaciones cuando ya se habían avanzado 27 capítulos, dejando los principales, pesca y agricultura, sin cerrar. Posteriormente, el Ejecutivo de derecha surgido de las elecciones de 2013, con el apoyo de la patronal pesquera y el sector agrícola, decidió suspender de manera definitiva las negociaciones en 2015, congelando el proceso durante más de una década.
Próxima consulta y perspectivas
El anuncio del referendo de agosto marca un nuevo capítulo en la relación de Islandia con la UE. El Gobierno considera que es necesario que la ciudadanía se pronuncie directamente, y la consulta servirá para evaluar la viabilidad de retomar las conversaciones de adhesión. La celebración del referendo también refleja la voluntad del Ejecutivo de reabrir un debate nacional sobre los beneficios y riesgos de la integración europea, con especial atención a sectores estratégicos como la pesca y la agricultura, así como a la política económica y financiera del país.