El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, ha anunciado este domingo una ampliación de la campaña militar en la Cisjordania ocupada, en continuidad con la ofensiva que el Ejército israelí lanzó a comienzos del año pasado en el contexto de la guerra de Gaza. “Nos estamos preparando para operar a mayor escala contra los nidos de los terroristas”, ha señalado durante la reunión semanal del Consejo de Ministros.
El anuncio llega en un momento de fuerte tensión sobre el terreno, tras varios días de ataques de colonos israelíes contra comunidades palestinas y después de que el viernes la violencia alcanzara uno de sus puntos más graves con la muerte de cuatro palestinos y dos israelíes durante un asalto a la localidad de Tell. La respuesta del Gobierno israelí no apunta solo a reforzar la presencia militar, sino también a ampliar las operaciones contra los puntos que considera centros de organización de actividad armada.
Katz habla de más despliegue y nuevos objetivos
El ministro de Defensa, Israel Katz, que ya había adelantado el viernes su intención de reforzar el despliegue militar en Cisjordania, ha defendido que el aumento de la presencia castrense será solo una parte de la respuesta. Según ha explicado, Israel estudia medidas adicionales para identificar dónde se organiza la actividad que el Gobierno califica de terrorista y qué lugares deben ser atacados para desarticularla.
“Además de las operaciones que ya están en marcha se están considerando medidas similares para identificar dónde se organiza la actividad terrorista y dónde debemos atacar para desarticularla e impedir que continúe”, ha afirmado Katz. La declaración refuerza la idea de que Israel se prepara para una fase más amplia de intervención militar en un territorio ya sometido a incursiones, controles, restricciones de movimiento y operaciones recurrentes.
Una ofensiva con miles de desplazados
La nueva fase anunciada por Netanyahu se enmarca en la gran ofensiva que Israel lanzó en Cisjordania a comienzos del año pasado, dirigida contra supuestas células de milicias vinculadas a Hamás. Aquella operación provocó miles de desplazamientos forzados y numerosos episodios de violencia en campos de refugiados, ciudades y comunidades rurales palestinas.
De acuerdo con cifras de Naciones Unidas, entre 2023 y finales del año pasado militares y colonos israelíes mataron a 1.244 palestinos en Cisjordania, entre ellos 268 menores. En el mismo periodo de tres años, desde 2023 hasta finales de 2025, murieron 43 colonos israelíes, incluidos diez niños.
Récord de desplazamientos forzados
El número de palestinos desplazados a la fuerza en Cisjordania ha alcanzado un máximo histórico. Casi 46.000 personashan sido desplazadas en los últimos tres años, frente a algo más de 13.000 en los 14 años previos. Naciones Unidas atribuye este incremento a las operaciones militares israelíes, la violencia de los colonos, las demoliciones de viviendas e infraestructuras y las crecientes restricciones de acceso.
Solo en el primer trimestre de este año se contabilizaron más de 540 ataques de colonos, con un saldo de 33 palestinos muertos y más de 2.200 desplazados. También han sido dañadas o destruidas más de 60 infraestructuras de agua y saneamiento, entre ellas tuberías, sistemas de riego y depósitos, lo que ha deteriorado el suministro de agua en 32 comunidades palestinas.
Colonos, mezquitas incendiadas y puestos avanzados
En los últimos días, grupos de colonos han irrumpido en decenas de localidades palestinas, han incendiado mezquitas y han levantado puestos avanzados considerados ilegales incluso según la legislación israelí. Pese a ello, Netanyahu ha asegurado que hará todo lo posible por regularizar estas instalaciones, una posición que alimenta la denuncia palestina de que la violencia de los colonos y la expansión de los asentamientos forman parte de una misma estrategia sobre el territorio.
Un análisis difundido este mes por Oxfam concluye que, en los últimos tres años, el número de palestinos muertos a manos del Ejército israelí y de colonos en la Cisjordania ocupada supera al registrado en los 17 años anteriores juntos. La organización sitúa esa evolución dentro de una tendencia de creciente impunidad, expansión de asentamientos y debilitamiento de las condiciones de vida de la población palestina.
Abbas pide una respuesta internacional inmediata
Ante este escenario, el presidente de la Autoridad Palestina, Mahmud Abbas, ha reclamado una reacción urgente de sus socios y de los organismos internacionales. La Autoridad Palestina, reconocida por la comunidad internacional como el Gobierno palestino en Cisjordania, advierte de un deterioro acelerado de la situación sobre el terreno y acusa a Israel de imponer nuevas realidades mediante la fuerza.
“Lo que está sucediendo ya no son solo actos aislados de violencia, sino más bien una política israelí sistemática destinada a imponer nuevas realidades sobre el terreno mediante la expansión de los asentamientos, la escalada del terrorismo de los colonos y el debilitamiento de las instituciones de la Autoridad Nacional Palestina”, ha afirmado Abbas en un comunicado difundido por la agencia oficial palestina Wafa.
La Autoridad Palestina denuncia una política de desplazamiento
Abbas ha advertido de que estas políticas buscan desplazar a los ciudadanos palestinos de sus tierras y pueden tener graves consecuencias para la estabilidad regional. Según el dirigente palestino, la expansión de los asentamientos, la presión de los colonos y la ofensiva militar deterioran los esfuerzos internacionales para alcanzar una salida política al conflicto.
El presidente palestino ha pedido aplicar sin demora las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU, en particular la Resolución 2334, que declara ilegales los asentamientos israelíes en los territorios palestinos ocupados. También ha reclamado protección internacional para la población palestina y que Israel, como potencia ocupante, respete sus obligaciones en virtud del derecho internacional y del derecho internacional humanitario.
Una nueva escalada en un territorio bajo máxima presión
La decisión de Netanyahu y Katz abre una nueva fase de tensión en Cisjordania, donde la presión militar, la violencia de los colonos, las demoliciones, los desplazamientos y las restricciones de acceso han deteriorado de forma acelerada la vida de las comunidades palestinas. Israel defiende que sus operaciones buscan desarticular redes armadas y prevenir ataques; la Autoridad Palestina y organizaciones internacionales denuncian, en cambio, que la ofensiva se combina con una expansión territorial que reduce cada vez más el espacio político y físico palestino.
La Cisjordania ocupada entra así en una etapa de mayor incertidumbre. La intensificación militar anunciada por Israel puede aumentar todavía más los desplazamientos y la violencia, mientras la comunidad internacional vuelve a situarse ante una pregunta que lleva años sin respuesta efectiva: cómo frenar la expansión de los asentamientos y proteger a la población civil en un territorio donde la ocupación se traduce cada vez más en hechos consumados.