El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha comunicado este domingo el inicio de una nueva ofensiva política destinada a suprimir cualquier vestigio de “ideología marxista” en la red de museos, bibliotecas y programas educativos que integran la Institución Smithsonian, en un nuevo capítulo de la “guerra cultural” que mantiene abierta en su segundo mandato contra el sistema educativo y cultural del país.
Para justificar esta iniciativa, Trump se ha apoyado en un informe del Consejo de Política Nacional, el veterano think tank evangelista y ultraconservador fundado en la etapa de Ronald Reagan en los años 80, que acusa a los responsables del Smithsonian de haberse transformado en bastiones de un “activismo político extremo enraizado en el marxismo con la intención de dividir y desanimar a los americanos”.
El dirigente republicano ha firmado una orden ejecutiva que encarga al director de la Oficina de Administración y Presupuesto, el también ultranacionalista Russell Vought, que “reestablezca la confianza en la Institución Smithsonian, utilizando todas las facultades disponibles para alentarla a corregir los problemas detectados y a cumplir con las leyes vigentes, los requisitos de financiación y las condiciones contractuales”.
En virtud de esta orden, los museos integrados en el complejo Smithsonian deberán colocar avisos dirigidos al público con las conclusiones del informe como paso previo a la apertura de “exhibiciones temporales dedicadas a corregir información inexacta”.
“El presidente Trump está comprometido a garantizar que la historia estadounidense se celebre con precisión, imparcialidad y orgullo, honrando el notable progreso, la libertad y el ingenio que definen a nuestra gran nación”, concluye el comunicado difundido por la Casa Blanca.