La ONU critica que Israel no aporte datos sobre investigaciones y condenas por violencia sexual

La ONU reprocha a Israel que no aporte datos sobre investigaciones ni condenas por violencia sexual que han motivado su inclusión en la lista negra.

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La representante especial del secretario general de la ONU sobre violencia sexual en conflictos armados, Pramila Patten Europa Press/Contacto/Lev Radin

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Naciones Unidas ha expresado su malestar porque el Gobierno de Israel no haya trasladado al organismo internacional información sobre investigaciones, procesos judiciales o sentencias vinculadas a episodios de violencia sexual en el contexto del procedimiento que ha llevado a que el Ejército y las fuerzas de seguridad israelíes figuren en la ‘lista negra’ relativa a este tipo de crímenes en escenarios de conflicto.

La representante especial del secretario general de la ONU sobre violencia sexual en conflictos armados, Pramila Patten, ha indicado ante los medios que la organización advirtió a Israel de la posible inclusión en la lista de actores sospechosos de haber cometido violencia sexual en situaciones de conflicto, a raíz de un informe elaborado por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, en agosto de 2025.

En esta línea, trasladó a las autoridades israelíes que debían poner en marcha una serie de medidas “preventivas” en cumplimiento de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad de la ONU para evitar su incorporación al listado, comunicación a la que Israel respondió por carta rechazando las conclusiones del informe y la eventual inclusión en dicha relación.

Posteriormente, el 24 de noviembre de 2025, Patten remitió otra carta reiterando su oferta de proporcionar apoyo técnico a las autoridades, pero no obtuvo contestación ni recibió datos de Israel sobre la aplicación de las medidas señaladas por el secretario general de la ONU.

“Solo después de que la sección del informe relativa al país se comunicara a la misión permanente de Israel el 13 de marzo de 2026, el Gobierno respondió el 31 de marzo, rechazando cualquier patrón de violencia sexual contra los palestinos, pero presentando un documento que detallaba leyes, políticas y directivas vigentes dentro del Ejército, el Servicio Penitenciario, la Policía y la Agencia de Seguridad, así como la formación del personal, además del marco legal que rige las detenciones”, ha explicado.

Según Patten, dicha respuesta “no contenía información sobre ninguna investigación, enjuiciamiento o condena en casos de violencia sexual”. “Por ejemplo, en relación con el paradigmático caso de Sde Teiman, no solo no se mencionaba la violencia sexual en la acusación, sino que la Fiscalía militar retiró los cargos”, ha señalado.

En cuanto a la negativa de acceso a los observadores de Naciones Unidas, Patten ha indicado que el Ejecutivo israelí argumentó en esa misma comunicación que no concedería visados debido a “sesgos institucionales” por parte de los órganos y mecanismos de la ONU.

El Ministerio de Exteriores israelí anunció este jueves la ruptura de relaciones con la oficina de Guterres, calificando a la ONU de “organización politizada y corrupta”, y alegando además que “ha abandonado sus principios fundacionales y que tiene como misión principal atacar sistemáticamente a Israel”.

SOBRE LOS CASOS DE VIOLENCIA SEXUAL

Patten ha subrayado que la ONU ya logró verificar en 2025 un total de 31 casos de violencia sexual, en su mayoría en centros de detención —aunque también en puestos de control y durante operaciones militares— contra 14 hombres, siete mujeres, nueve niños y una niña de la Franja de Gaza y Cisjordania.

Entre los responsables identificados figuraban, ha apuntado, efectivos del Ejército israelí y de las fuerzas de seguridad israelíes, en particular de los servicios penitenciarios, así como integrantes de las fuerzas especiales Keter y de la unidad antiterrorista de la Policía fronteriza (Yamam, en hebreo).

En concreto, los abusos sexuales documentados incluyeron violaciones individuales y en grupo, también con objetos; intentos de violación; agresiones físicas dirigidas a los genitales, incluidos disparos y descargas; tocamientos, cacheos corporales sin justificación aparente de seguridad, desnudez forzada y amenazas de violación.

“Estas violaciones ocurrieron principalmente durante la detención y el interrogatorio, en doce lugares distintos: campamentos militares bajo control israelí, instalaciones de los servicios penitenciarios de Israel y una comisaría de policía israelí, en un clima de impunidad”, ha detallado.

Una comisión de investigación de Naciones Unidas concluyó en marzo de 2025 que “se ha producido un gran aumento de los delitos sexuales y de género perpetrados contra palestinos por miembros de las fuerzas de seguridad de Israel desde el 7 de octubre de 2023, con el objetivo de tomar represalias y castigarlos colectivamente” por los ataques perpetrados ese día por el Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás).